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sábado, 2 de febrero de 2013

La Higuera no queda en Estocolmo

Aquella tarde en que Elíecer Ávila puso en aprietos a Ricardo Alarcón comprendí cómo “la doble moral” había ascendido a su estadio más refinado en Cuba. Ambos sabían que caminaban por el filo de la navaja y que, para poner a salvo sus pellejos, podían defender sus posiciones contrapuestas desde el dulce cinismo o la torpeza más ramplona.

Ávila puso como defensa a la libertad de movimiento su deseo de viajar, por ejemplo a Bolivia, para conocer el lugar donde había muerto Ernesto Che Guevara, intención que, suponía él, por muy usada por otros y por mucho tiempo, lo salvaba de la furía contra aquellos que tienen la osadía de cueestionar las sacrosantas normas de la convivencia socialista. No fue así. Alarcón, desde su soberbia de elegido para viajar como más igual que todos los iguales que era, largó uno de los disparates más sonado de su historia. Y tampoco fue como dijo.

Hoy se materializó el sueño de Ávila y quedó demostrado que la Higuera no queda en Estocolmo, ni hubo una enorme trabazón de aviones en los cielos porque un joven haya partido a conocer el mundo. Yoani Sánchez, quien también se prepara para congestionar el cielo lo anunció de esta manera: Yoani Sánchez ‏@yoanisanchez #Cuba Hoy viaja Eliecer Avila @eliecer_cuba a #Suecia Alguien puede avisarle a Ricardo Alarcon que se avecina "congestion en los cielos".

Los tiempos están cambiando. Las fórmulas de enfrentamiento a las dictaduras también. Así que hay mucho que aprender de las viejas dictaduras y las viejas democracias que tan hábiles han sido, y son, en eso de sacar una liebre de la chistera cuando todos esperaban una gallina pescuesipelada.







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