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miércoles, 3 de octubre de 2012

Hugo Chávez con el 7 en candela


Capriles es un caproncito de la vida. Le ha puesto en candela el 7 a Hugo Chévez. De paso también le ha calentado el inodoro a los Castro en La Habana, y por si fuera poco, a menos de un mes de las elecciones en Estados Unidos, le ha acarreado cierta desazón estomacal a la política exterior de Barack Obama.

Desglosemos el embrollo.

El domingo 7 de octubre el pueblo venezolano decidirá si Hugo Chávez mira flores o ve el desierto de Lut, es decir, si lo votan y se queda o lo botan y pide asilo a su amiguito Mahmoud Ahmadinejad.

Pero según pinta la jugada todo parece indicar que Teherán no podrá seguir contando con el posible uranio venezolano ni La Habana con el oro negro de Maracaibo.

El candidato opositor ha sido muy claro en eso. Venezuela no regalará su petróleo ni comprará amigos políticos si él llega al poder. Y el cierre de campaña de Henrique Capriles Radonski en la avenida Bolívar de Caracas –más de un millón de participantes, según datos divulgados – demostró que a Hugo Chávez se le cayó la billetera. Más bien lo botan.

Ello, por supuesto, significará para Cuba la reinauguración de “los mechones”, el regreso de “los camellos” y quién sabe si el rebrote de “la polineuritis” lo que provocó que el fantasma de Fidel Castro desde ultratumba le susurrara a Hugo Chávez que se acordara de Augusto Pinochet y no entregara el poder porque “el arrase sería total”, y al pobre Raúl Castro no le alcanza desde entonces el papel higiénico que le compra Mariela en sus viajes por el mundo.

Así las cosas, Hugo Chávez se ha dedicado a vaticinar la gran cagástrofe de una guerra civil y ello hace patente su disposición a no entregar la banda presidencial, que más bien ha convertido en cetro dictatorial.

En tanto Barack Obama, como si no tuviera ya suficiente julepe con las elecciones de noviembre y, hoy mismo, 3 de octubre, su primer debate público con Mitt Romney, tiene que estar pensando en qué medidas tomará su gobierno en caso de que Hugo Chávez no acepte su derrota y se establezca en Venezuela un gobierno ilegítimo, porque como bien sabe el inquilino de la Casa Blanca, la política exterior de Estado Unidos no dejará de estar sobre el tapete en todo el tráfago entre el burrito y el elefante.

Y ahora, hablando en serio, o pensándolo bien, escuchen este comentario del peiodista Juan Manuel Cao, quien le ha creado más de un caos a Fidel Castro y otros granujas por el estilo:




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