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sábado, 4 de febrero de 2012

Sábado de poesía con Kahlil Gibran Kahlil

Kahlil Gibran Kahlil nació en 1883 en Bsarri, Líbano y falleció en Nueva York en 1931.

Poeta, novelista, pintor y filósofo,fue uno de los mayores representantes del arte del mundo árabe, aunque muchas de sus obras fueron escritas en inglés ya que vivió en Estados Unidos por muchos años.

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Y algunas ediciones de poesías se editaron con las ilustraciones realizadas por el autor.

El amor de su vida fue Mary Haskell, con quien mantuvo abundante correspondencia, parte de la cual fue recopilada por Paulo Cohelo en el libro "Cartas de Amor del Profeta".



Me preguntas cómo


Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así: Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!".

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis mascaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.



No soy tan poco inteligente


No soy tan poco inteligente
como para ansiar
No vivir,
no ser.

No puedo elegir otro que el más escarpado
De los senderos,
para dejarme llevar
Por el camino de las estaciones,
Y fortalecer el poder de los años;

La simiente sembrar y observar su germinación
En el centro de la tierra;

Alimentar a las flores con el empuje
Con que luego podrá resguardar su existencia,
Y después desenterrarla,
en el momento de empezar
La Tormenta a reír en la selva,

Y a extraer a los seres humanos de la tiniebla
Enigmática;
mas permite que conserven las raíces su
Apego a la Tierra;
Fomentar y sembrar, en él mismo,
la sed de la existencia,

Y transformar a la muerte en el copero,

Brindarle el amor que tiene
su origen en el dolor,
Amor que se sublima en la añoranza,
Que se multiplica en el Anhelo,
Y que se esfuma en el abrazo primero,
Para ceñir su noche
Con las divinas ensoñaciones de los días
Y en ellos verter
Las revelaciones de las noches sagradas,

Y después lograr que sus noches y días
No se metamorfoseen nunca;
Para lograr de su inventiva,

Un águila vigilante en las cumbres;
Y de sus razonamientos
Tormentas de océanos;

Y después darle una mano lenta
Para los juicios y para los deberes morales,
Y un pie pesado en sus cavilaciones;
Para brindarle felicidad para cantar su melopea
Ante nosotros,

Y tristeza para obligarlo
a acudir a nuestro socorro
Y después humillarlo en su orgullo,
En el momento que la Tierra, de hambre,
Grite pidiendo pan;

Para subir su espíritu por sobre el cielo mismo,
Para hacerlo saborear nuestro mañana
Y permitir que su cuerpo se revuelque en el cieno
Y no pueda olvidar,
de esa manera, su ayer.
En esa forma conviene a nuestra Majestad
Gobernar al ser humano
Hasta el fin de los Tiempos,

Regulando su hálito,
Que comienza con el grito de su madre,
Y culmina con el llanto
De sus hijos.

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