La Mariela está en ristre. ¿Qué querrá La Mariela?
sus aullidos son agrios, agria su cantinela,
que se pierde a Hugo Chávez, que ha perdido a Repsol.
La Mariela está pálida y bufa como un toro,
su discurso agresivo es falto de decoro,
y en el vodka, olvidado, halla al wisky mejor.
San Francisco se puebla de tiernos pavos reales.
Parlanchina, Mariela habla del bien y el mal,
y vestido de rojo la apoya el Eusebio Leal.
La Mariela se ríe, La Mariela nos miente;
La Mariela persigue por el campo de Oriente
a las Damas de Blanco con rabia y con furor.
¿Piensa, acaso, en la plata de Obama o de la China,
o en el que ha detenido su Ferrari en la esquina
para ver si le tumba aunque sea un millón?
¿O en el gay de la isla de las UMAP sangrantes,
que su tío y su padre se guardan en los guantes,
o en el cuentapropista de Vertiente o Morón?
¡Ay!, la pobre Mariela de la boca espumosa,
babeante de mentira, de mentira espantosa,
que con frases ligeras nos quisiera embaucar;
para que le creamos que al morir el caballo,
habrá más libertades y cantará otro gallo,
no morirán balseros en el trueno del mar.
Ya no quiere el Kremlin, ni la calle de Arbat,
ni el Lada despintado, ni el coñac de ararat,
ahora quiere un Mercedes con la imagen del Che.
Unos tiernos filetes de finísimo corte
los jamones de Ohio, los membrillos del Norte,
de Texas las sandalias, de Manhattan caché
¡Pobrecita Mariela con ojos de gandules!
Sueña con una yuma de ojillos muy azules,
porque la mulatona que vive en el solar
se metió a jinetera y la acosan los guardias
que custodian La Habana con sus cien alabardas,
un cartel del CDR y un chivato sin par.
-Calla, calla, Mariela -dice Hillary-Mira
que con esa muela Yoani se te tira,
te parte en tres pedazos, se arma el titingó,
y el exilio en Miami que no quiere ni verte,
no vota por Obama, cambiará nuestra suerte
y al final, mi chinita, nos jodemos las dos.
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sábado, 26 de mayo de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
El rapto de las mulatas
Un corcel de seis pistones
relincha sobre el asfalto.
Es inminente el asalto
bajo una luna de rones.
Hay un rumor de tacones
engalanando la acera.
El jinete fuma. Espera.
De níspero es la mulata:
¿será una presa barata
de la lujuria extranjera?
Rompen olas de algodón
contra el cantil de la noche.
La renta. Se aleja el coche.
Queda triste El Malecón.
El cielo es una reunión
de estrellas. En “el solar”
se echa la madre a llorar
desconsolada. Le miente
su niña: espalda reciente,
tacón de reciente andar.
La Habana, 2001.
domingo, 20 de mayo de 2012
Castigo inmerecido
“La Guerra Fría debe terminar. Es un castigo inmerecido”, ha asegurado el historiador de La Habana y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Eusebio Leal, en una conferencia que pronunció el viernes en el Centro de Estudios Brookings de la capital estadounidense.
Ello parece más una argucia que una verdad histórica. Es como si Leal en un inusitado laxus mentis –algo muy impropio de su proverbial memoria– intentara hacernos olvidar que la “guerra fría” terminó tras el arribo de Mijail Gorbachov al poder y el posterior derrumbe del campo socialista, y que ha sido el gobierno que él representa quien se ha mantenido enquistado en la obsoleta formula totalitaria.
Si es cierto que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tienen fosilizados matices de la guerra fría se debe precisamente a que Cuba es el único país que caprichosamente, y cuando todos sus congéneres transitaron hacia la democracia, se ha mantenido –sometiendo a su pueblo a las más precarias condiciones de vida– ejerciendo el poder a la vieja usanza.
Estados Unidos, la Unión Europea y, más importante que todo, el propio pueblo cubano, ha convocado al gobierno de la isla a que transite hacia la democracia, devuelva a la sociedad los derechos conculcados y realice elecciones libres y plurales, pero esto no ha ocurrido.
La guerra fría terminó para todas las naciones que hace más de veinte años eligieron el camino de la democracia. Es el régimen castrista quien ha renunciando durante todo este tiempo a que se desarbolen las antiguas barricadas. Sabe la cúpula gobernante cubana que la única vía de sobrevivencia que le queda es mantenerse atrincherada en un pasado que le propició el poder absoluto, y al cual no está dispuesta a renunciar.
Las banderas blancas que hoy –en un desesperado intento ante la debacles económica– alza Eusebio Leal solo enmascaran los cañones que apuntan al pecho de su pueblo. ¿Cómo pedir tregua si aún truenan las explosiones? ¿Cómo pedir el cese al fuego si los disparos aún ensordecen?
La guerra fría debe terminar. Es la hora del armisticio. En ello tiene razón Leal. Basta de sacrificar a un pueblo. Cese el partisanismo. Depóngase la posición numantina. Ábrase Cuba al mundo para que el mundo se abra a Cuba. Pídasele al arcaico, ruinoso, insostenible régimen castrista que se desatrinchere y marche por la senda de la democracia, y, como en el resto del casi olvidado campo socialista, concluirá la guerra fría.
El pueblo cubano solo espera libertad para manifestarse en todas sus potencialidades. Los inversores del mundo solo esperan confiabilidad legal para ayudar a la isla a convertirse en un país próspero. Las naciones del mundo solo esperan democracia para acoger, en igualdad de voz y derecho, a la isla. ¿A qué esperan los Castro?
viernes, 18 de mayo de 2012
Payá pone los puntos sobre la ies
En un comunicado aparecido en su página personal, el líder de Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá Sardiñas, denuncia los propósitos fraudulentos del gobierno cubano para permanecer en el poder. Afirma Payá:
Esta doctrina de la continuidad del totalitarismo tiene, entre otros, los siguientes propósitos:
- Negar la existencia de la oposición, cuando no desprestigiarla y negar que tengamos proyectos y alternativas de cambios pacíficos.
- Presentar sus escogidos como únicos interlocutores posibles y capaces para el diálogo con el Gobierno. Un único sector, supuestamente independiente, después de negar la existencia de la oposición o descalificarla.
- Sustituir el Diálogo Nacional, que estamos proponiendo, por una negociación en las alturas, excluyente, elitista y sin transparencia.
- Compensar el estado de destierro y humillación de los cubanos de la diáspora con su supuesta inserción en el mismo sistema político, sin derechos, que los condena a su condición de exilados.
- Continuar negando a los cubanos el derecho a salir y entrar libremente a su país, sustituyendo este derecho por lo que llaman transformaciones en las regulaciones migratorias.
- Rebajar la dignidad de los cubanos propagando la injuria de que no quieren, ni merecen derechos políticos, sino que supuestamente, sólo aspiran a vivir mejor económicamente.
- Legitimar y consolidar la desigualdad más despiadada, garantizando los privilegios de los poderosos y su estatus de nuevos ricos al estilo capitalista, mientras condena a la pobreza a la mayoría de trabajadores y desempleados bajo el lema cínico de que “cambios es más socialismo”.
- Atribuirle la condición o calidad de “cambios” a las medidas que facilitan algunos negocios privados, mientras el régimen insiste en que no realizará cambios políticos, ni apertura a los derechos.
domingo, 13 de mayo de 2012
En el día de las Madres.
Para cuando las mujeres cubanas puedan celebrar el día de Las Madres sin que un gobierno inescrupuloso las reprima son estos recuerdos.
sábado, 12 de mayo de 2012
Sábado de poesía con Félix Anesio
Félix Anesio. Nació en el Barrio Cuartón de Indios, Guantánamo 26 de Abril de 1950. Ingeniero de profesión. Ha publicado el libro de cuentos "Crónicas aldeanas" Ed. Voces de Hoy, Miami. Sus trabajos también han sido publicados en diferentes revistas: Alba, de la Diócesis Guantánamo-Baracoa, Cuba; Linden Lane Magazine, de Belkis Cuza Male, EEUU; La otra costilla, de Chile; así como en numerosos blogs literarios de diferentes países. Aparece en el "Diccionario de autores guantanameros" Ed. El mar montaña, 2011 Cuba. Tiene un blog artístico literario www.cronicasaldeanas.blogspot.com . En proceso de edición el libro de cuentos en inglés "A Tale of Two Villages" Ed. Voces de Hoy. Actualmente escribe una novela titulada "Criaturas de Dios". Reside en Miami desde el año 2000.
Efímero
Todo es efímero,
banal, pérdida, ausencia.
El hombre nunca será flor radiante,
nunca cielo, nunca estrella.
Quizás no seamos ni siquiera eso:
la mínima, indispensable gota de rocío,
esa que escapa furtiva
con el primer rayo de sol enamorado.
La estirpe
Celebro haberte conocido.
Y he sido feliz al tropezarme
con piedras como vos,
en este río discursivo que es la vida.
Antes ya vi algunas, no tantas, lo confieso.
Mas hoy te veo a ti, y si mañana parto,
se ha de repetir la magia de estos raros encuentros
de la estirpe de piedra viva, a la cual pertenecemos
inexplicablemente.
Allegro
La mantuve prisionera en alguna postal antigua.
En las páginas macilentas de los libros ajenos.
Siempre estática, florecida, incomprensible, y deslumbrante.
Nunca la conocí, verdaderamente. ¿O tal vez, sí?
Acaso estuve rodeado por ella todo el tiempo.
Acunado en ella, adormecido en ella…
Nunca creí que fuera un mero concepto geográfico.
Ni el rotar de la Tierra y de los astros.
No conocí de sus fragancias ni colores.
De sus lloviznas que hacen germinar los prados
donde pastan las bestias noblemente.
Nunca toqué con mis dedos equinoccios…
Ni gusté de igualar los días y las noches.
Más pretendí recrearla, en un Allegro de Vivaldi.
¿Por qué será tan extraña para mí, la primavera?
Solo
A mí solo me resta la paciencia:
en ella vivo, a la espera vivo;
a la ingrata sombra
de su luz expuesto.
Ay, del amor compartido y vulnerable.
El desamor es mi eterna companía.
Mi cotidianidad de no ser,
de no ser más que eso, ¡nada!
451
Arde la memoria en el patio de mi casa.
Sube el fuego avivado por la temprana brisa.
Por las páginas que una por una, o en montones,
lanzo hacia la hoguera
que pretende desafiar al tiempo.
Este absurdo deshacerse de las cosas,
de los libros amados en las aulas de ayer
de libretas apolilladas
de tantas páginas pasadas
con amor o con desdén
a punta de dedo y saliva.
Hoy dejarán de existir ya para siempre. Me voy.
Mas digo mal, pasarán, quizá, al mejor de todos los archivos.
Ese que ya nadie pueda arrebatarme: el de la diáfana memoria
que ruego a Dios me acompañe hasta el postrer instante.
Como ofrenda fina de holocausto
siento un olor de humo
todavía.
viernes, 11 de mayo de 2012
La Iglesia para todo su pueblo
IHC ¿Qué tipo de expectativa ha dejado en usted y en sentido general en el pueblo cubano la visita del Santo Padre?
DV Bueno a mí en particular no me gusta hablar del pueblo así en general, porque no me siento capacitado. Pero, en mi persona concretamente, la visita del Papa Benedicto XVI ha reafirmado la convicción de que los cubanos y cubanas no debemos esperar más a que los cambios ven¬gan de afuera, ni que visitas de ningún per-sonaje, personalidad o jefe de Estado venga a cambiar lo que nosotros tenemos que cambiar. Mi mayor convicción y el mayor resultado de esta visita que algunos consideran frustrante, es que los cubanos no esperemos más de afuera lo que debemos protagonizar nosotros adentro. Por eso quiero recordar una memorable frase de la anterior visita realizada por el Papa Juan Pablo II, que decía: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional.” Bueno, pues pasada la visita del Papa, que no esperemos que nadie nos venga a hacer lo que nos toca a nosotros hacer por nosotros mismos; en paz, pero con toda decisión.
IHC Más allá de los bienes espirituales, ¿es lógico esperar algún beneficio en el orden de los derechos civiles, políticos o en la excarcelación de algunos prisioneros políticos?
DV Yo en el orden de los derechos civiles y políticos creo que el gobierno ha dicho claramente a través del vicepresiden¬te del Consejo de Ministros de Cuba, Marino Murillo, cuando habló con los periodistas acreditados a la visita del Santo Padre, que las reformas económicas no lleva¬rían a los cambios políticos. Creo que siempre una visita de un papa deja la expectativa alta en el corazón de los cubanos que nos hemos decidido a quedarnos para tra¬bajar por esos derechos fundamentales. Y, yo sí creo que nosotros somos los que debemos trabajar y que en este momento puede ser que se dé alguna liberación de presos políticos o de conciencia, porque es costumbre universal en otros países también, que como gesto de buena volun¬tad se liberen presos. Ya se han liberados otros, pero yo creo que esto podría ser posible; lo de la liberación de los presos. Es mi deseo más profundo, claro está.
IHC Fue evidente que el gobierno trató con extrema delicadeza todo lo relacionado con esta visita. ¿Qué espera o qué ha querido obtener a cambio del Papa y de la Iglesia el gobierno cubano?
DV Bueno en primer lugar yo discrepo de ti diciendo que el gobierno ha sido extremadamente delicado con esta visi¬ta. El gobierno ha sido extremadamente delicado con el Papa, pero con la visita no. Porque el gobierno ha repri¬mido, ha encarcelado, ha acosado, ha hecho un apagón telefónico, ha amenazado continuamente. Se ha desarro¬llado una operación policial inédita en el pasado, en los últimos años y mucho menos ante la visita de un papa. Por lo tanto, el gobierno ha sido cruel con una parte de la visita, irrespetuoso con el Santo Padre y esa es preci¬samente la contradicción fundamental que yo evalúo en esta visita.
En los resultados de la visita ha habido un abismo entre el trato que recibió el Santo Padre en su persona, (muy merecido por otra parte) y los maltratos sistemáticos y crueles que ha recibido parte de la sociedad que el Papa venía a visitar. Tú mismo has sido víctima de esa repre¬sión, incluso en los días en que el Santo Padre estaba en Cuba.
Por lo tanto, creo que el gobierno buscaba dar una imagen exterior, presentar al mundo un país de normalidad y un país abierto y diverso que respeta todas las opiniones. Eso sólo se cumplió con respecto a la persona del Santo Padre. Mientras, al mismo tiempo y en todas nuestras calles y en todos nuestros poblados, en todas nuestras iglesias, ese mismo gobierno irrespetaba, violaba y reprimía los dere¬chos fundamentales de los católicos que querían acercarse a su líder espiritual. Por lo tanto, lo que la visita ha tenido de negativa ha sido precisamente esa contradicción funda¬mental, entre el trato que el gobierno está obligado a dar a sus ciudadanos (un trato respetuoso) y el trato respetuoso que da a un visitante extranjero.
¿Logró a lo mejor el gobierno dar la imágen de un país normal de tranquilidad y apertura? No lo creo, porque la prensa internacional pudo reflejar, por ejemplo, a ese joven santiaguero que fue golpea¬do, pegado por uno de esos miembros (por lo menos llevaba un pulóver de la Cruz Roja), precisamente con la camilla con que se debía asistir a los que se desmayaban o tenían algún problema de enfermedad durante la misa. Y éste no ha sido el único caso. He hablado con Elizardo Sánchez Santa¬cruz, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, y me ha dicho que son cente¬nares de detenidos. Por lo tanto, yo precisaría tu pregunta diciendo que el gobierno ha sido extremadamente delicado con el Papa para buscar la foto, es decir la imagen, y para presentar una situación de Cuba en una concordia y una armonía total. Y eso no lo ha logrado. Ha querido un aval, un reconocimiento internacional haciendo creer que Cuba es un país normal y que en Cuba se respetan las opiniones diversas. Sin embargo, sólo se respetan las opiniones di¬versas que dice el Papa, pero no se respetan las opiniones diversas que dicen los hijos del Papa que viven en Cuba.
IHC Aparte de los temas políticos y aún de los derechos de los cubanos, hay temas estrictamente pastorales como es la cuestión del aborto, la prostitución, la pena de muerte, el permiso a la asistencia religiosa en las prisiones y otros, de los cuales algunos pensamos que los Obispos no hablan o no han hablado con la energía suficiente. ¿A qué cree usted que se debe esto?
DV Estoy de acuerdo con que los Obispos no han hablado con la energía que yo también espero. Creo que se debe a una estrategia de no rozar para nada al gobierno cubano, al cual evidentemente le molesta que se hable de temas como el respeto a la vida, el aborto, la asistencia religiosa a los presos. Y quisiera hacerte una precisión. No dejaría yo fuera los temas políticos y los dere¬chos humanos, ni diría independiente o apartados de ellos. Porque es que en la doctrina social de la Iglesia los de¬rechos son indivisibles. No se puede dejar un derecho humano, o un dere¬cho incluso político de diversidad, o pluralismo de partidos políticos, fuera del derecho a la vida o la condena a la pena de muerte. Porque el ser humano, la persona, es una unidad y no se puede pedir que se diga sí a unos derechos y no a otros, porque eso va contra la doc¬trina cristiana. Luego, he sentido que la Iglesia podría y debía insistir más no sólo en aquellos derechos que se relacionan con la vida o con el aborto, o con la pena de muerte, o con la asistencia estrictamente religiosa a los presos. Sino, debería unir lo anterior con los derechos indivisibles, que son todos los derechos políticos y cívicos, económicos, sociales y cul¬turales. Esa es verdaderamente la esencia de la doctrina social de la Iglesia, que espero que nuestros obispos pre¬diquen con más vigor.
IHC ¿Consideras que la visita del Sumo Pontífice animará a los obispos cubanos a ser más consecuentes con el evangelio en cuanto a los reclamos de justicia y libertad que pide la oposición en Cuba?
DV Eso desearía con todo el alma, eso desearía como católi¬co, como hijo de la Iglesia, porque creo se está jugando el prestigio, la credibilidad de la Iglesia en su predicación del mensaje liberador de Jesucristo. Quiero hacer una aclaración: conozco fieles laicos, sacerdotes entregados, religiosas, monjas que viven al servicio de nuestro pue¬blo y también algunos obispos que lo están haciendo ya. Se podría decir que por su cuenta, pero en la Iglesia y en el evangelio nada se hace por su cuenta. Por lo tanto, cuando me refiero a que deseo que la Iglesia lo haga con mayor vigor me refiero a la parte de la Iglesia que todavía no ha aprendido, no ha ejercido ese misterio profético que es el anuncio de la verdad de Jesucristo y de la Iglesia. Y la denuncia de todas las violaciones de los derechos humanos sean quienes sean los que las sufran. Todos los hombres son nuestros hermanos y todos son hijos de los pastores de la Iglesia.
IHC ¿Cómo se explica la falta de gestos de parte de su Santidad hacia los opositores pacíficos y especialmente hacia las Damas de Blanco?
DV Es lo más lamentable de la visita y lo que la ha desbalanceado en mi opinión con respecto a la mediación que la Igle¬sia toda está llamada a hacer en cual¬quier país del mundo. Para ser media¬dora hay que estar en el medio. Y para estar en el medio hay que reconocer y recibir a todas las partes. Creo que la decisión de que el Santo Padre Benedicto XVI no haya saludado, por lo menos bendecido, en un minuto a las Damas de Blanco o a otros representantes de la sociedad civil in¬dependiente de Cuba se debe a la jerarquía católica local. Porque el Papa, que es el pastor universal de la Iglesia, escucha la opinión de los obispos locales. Él no va contra de la opinión de los obispos locales. Y yo creo que son ellos los que recomiendan qué gestos, qué cercanía, qué solidaridades debería demostrar el Papa.
Me alegró mucho que el Papa haya tenido tiempo para recibir a representantes no sólo del gobierno sino a aque¬llos que ya oficialmente o formalmente no están. Pero que no haya preparado la jerarquía local un momento para que igual que el Papa saludó a aquellos, incluso por menos tiempo pudiera haber saludado a la representación de la sociedad civil... durante muchos años la Iglesia su¬frirá las consecuencias de este error.
IHC ¿Cómo pudiera entenderse en justicia el notable acercamiento que se ha producido progresivamente entre la alta jerarquía de la Iglesia católica y el actual régimen? ¿Es producto de presiones sobre los obispos? ¿Es producto del temor de estos por ellos y por los feligreses? ¿O estamos frente a un acomodamiento mutuamente conveniente?
DV Bueno, yo creo que en realidad lo que está en la base no es ninguna de esas tres razones que has mencionado. Es otra mucho más profunda. La actual jerarquía de la Igle¬sia católica ha optado por no tocar ningún tema, ni rea¬lizar ninguna acción que moleste al gobierno cubano. Tú me preguntas para qué. Yo te respondo que para lograr para la Iglesia los derechos que deberíamos pedir para todo el pueblo. Es decir, para alcanzar que la Iglesia tenga acceso a los medios de comunicación, para alcanzar que la Iglesia tenga acceso a la enseñanza, a las universidades, para lograr que la Iglesia tenga acceso a permisos a culto en lugares públicos. Pero esa no es la verdadera libertad religiosa. La ver¬dadera libertad religiosa no es una li¬bertad de permisos, es una libertad de ejercicio de los derechos. Y esa libertad es indivisible.
La Iglesia no debería pedir para sí, solo para sí, aquellos derechos que debería pedir para todo su pue¬blo. De manera que si ella pide para sí libertades, como ha dicho el Papa en esta visita, la Iglesia no pide privile¬gios. Benedicto XVI lo ha dicho así textualmente en su primera homilía en Santiago de Cuba. Ha invitado a la Iglesia a ser coherente con el evangelio. Creo también que ha sido muy valiente el Santo Padre al haber dicho claramente que cuando la Iglesia pide derechos para sí no pide privilegios. Lo había expresado asimismo Juan Pa¬blo II en la anterior visita papal. Y cuando esos permisos o esos derechos se le dan a la Iglesia y no se le dan al resto del pueblo, entonces lo que la Iglesia está recibiendo son privilegios, no derechos compartidos con su pueblo. De manera que cuando se pide que la Iglesia tenga acceso a la televisión, se debería decir que la oposición también tenga acceso a la televisión. Y aunque no todos los cu¬banos sean políticos, que tengan acceso a la televisión. Porque si es nada más para la institución, ella se aleja de la defensa y promoción de los derechos de sus hijos. Y una madre nunca debería pedir derechos para sí, si no pide también derechos para sus hijos.
IHC ¿En términos generales, cree usted que la mayor parte de los sacerdotes y de los obispos concuerdan con las declaraciones hechas por Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega, en cuanto a que en Cuba no hay presos políticos y que las Damas de Blanco no son las mismas de antes?
DV Mira, no puedo decir si la mayoría o si la minoría porque no tengo estadísticas, ni puedo contestar a nombre de sa¬cerdotes y obispos; pero puedo contestarte a nombre pro¬pio. Todo el que vive en Cuba y conoce su realidad y la comparte sabe que en Cuba hay presos políticos y presos de conciencia. Y sabe que las Damas de Blanco son aquel mismo movimien¬to que comenzó para pedir la libertad de unos presos políticos. Quizás los que no sean los mismos son los presos políticos que las Damas de Blanco re¬claman. Pero ellas siguen con su propia identidad. Siguen respetando profun¬damente a la Iglesia, adonde van cada domingo. Porque dentro de la Iglesia jamás han hecho un acto que sea ina¬propiado o irrespetuoso para la Iglesia –cosa que apruebo y alabo– y han hecho sus manifestaciones a través de la 5ta avenida y otras calles de Cuba. Porque ya se han extendido a otras provincias después de la muerte de Laura Pollán. Lo que demuestra que la semilla de los mártires se convierte en frutos de la causa que esos mártires han defendido con su vida.
Yo creo que también el señor Cardenal Arzobispo de La Habana sabe que las Damas de Blanco son las mismas, porque ellas, su representación, le han explicado sus nue-vos propósitos, según me ha dicho Bertha Soler Fernán¬dez. Y conoce que hay una lista de presos de conciencia; porque todas las comisiones de derechos humanos y todos los grupos de la oposición respetan tanto y tan profunda¬mente a la Iglesia católica que a la primera institución que entregan sus listados de presos políticos y de conciencia es a la propia Iglesia. Por lo tanto, yo considero que la Iglesia está debidamente informada de la situación que hay en Cuba con ese respecto.
IHC ¿Estará correctamente informado el Vaticano acerca de la deteriorada situación que en materia de derechos humanos existe en la Isla? Si es así, ¿por qué el Santo Padre no alzó enérgicamente su voz para condenarla, como lo hizo para condenar el embargo económico que el gobierno de los Estados Unidos mantiene contra el gobierno cubano?
DV Bueno, en primer lugar quiero decirte que yo considero que sí, que en varias ocasiones durante su visita el Santo Padre Benedicto XVI se pronunció de alguna manera en defensa de los derechos humanos; tanto en sus mensajes al llegar y salir en los aeropuertos de Santiago de Cuba y La Habana, como en las dos homilías de las dos misas celebradas en Santiago y en la plaza cívica José Martí. Te voy a citar al¬gunos fragmentos textuales, porque a lo mejor estamos tan inmediatos a la visita que no nos ha dado tiempo de estudiar debidamente los mensajes, cosa que re¬comiendo de todo corazón. Me tomo el atrevimiento de recomendar tanto a los católicos como a los demás hermanos cubanos que estudiemos con deteni¬miento y paciencia los mensajes del San¬to Padre. Porque contienen en sí muchas veces lo que llamó “justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos dondequiera que se encuentren, sus sufrimien¬tos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial –estoy citando– de los jóvenes y los an¬cianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados.” “Llevo en mi corazón las justas aspiraciones…” Esta fue una frase dicha en el discurso del Papa a su llegada al aeropuerto de Santiago de Cuba.
De lo dicho en ese mismo aeropuerto voy a citar otra frase que me parece trascendental, no solamente porque el Papa pida por los derechos fundamentales, sino por¬que lo diga oficialmente con respecto a la devoción a la Virgen de la Caridad, que él llama la Virgen Mambisa.
Y dice (cito): “La devoción a la ‘Virgen Mambisa’ ha sostenido la fe y ha alentado la defensa y promoción de cuanto dignifica la condición humana tus derechos fundamentales; y continúa haciéndolo aún hoy con más fuerza, dando así testimonio visible de la fecundidad de la predicación del evangelio en estas tierras…’’ Más cla¬ro, ni el agua. Pero no quisiera dejar de mencionar una frase que el Papa dijo en su homilía de La Habana, en la cual la lectura que comentaba era del Evangelio de San Juan que dice: “La verdad os hará libres.” (Jn 8,31).
El Papa mencionó una decena de veces la palabra verdad, la palabra libertad, y dijo que algunos “prefieren los atajos” para encontrar la verdad. Habló del indiferentismo, del relativismo moral y de los que (cito): “…encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos” como Poncio Pilato. Otros “interpretan mal ésta búsqueda de la verdad (…) encerrándose en ‘su verdad’ e intentando imponerla a los demás”. “Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad (…) aun a riesgo de afrontar sacrificios (…) para alcanzar la libertad”. Y dice: “Cuba y el mundo necesitan cambios.’’
Y la frase que a mí me parece más contundente desde el punto de vista teológico quiero compartirla contigo y con los lectores, porque llevará a una interpretación para el futuro, por su elevada categoría doctrinal. La dice el Papa en su homilía en Santiago de Cuba. Cito: “Dios no solo respeta la libertad huma¬na, sino que parece necesitarla.” Bueno, pues si Dios que es omnipotente, que no necesita nada, respeta, pero además, necesita la libertad de los hombres, ¿cómo podemos entender que haya hombres, que no son dioses, que ni respeten ni necesiten la libertad de sus conciudadanos? Y el Papa ha ido mucho más allá al decir que Dios necesita de la libertad de los hombres. Si Dios que es Todopoderoso necesita de nuestra libertad, nadie la debería reprimir. Y cuando se reprime esa libertad se está violando no sólo los derechos de los hombres sino los derechos de Dios, que respeta la libertad y la necesita.
Y termino, para no hacerlo muy largo, con las palabras de despedida en el aeropuerto, bajo aquella lluvia pertinaz; no sabemos si porque el cielo lloraba o porque el Espí¬ritu Santo quería lavar un poco a esta sociedad. Decía allí el Papa que deseaba “una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido”, en la que los cubanos sean respetados “en sus más hondas y justas aspiraciones.” Una sociedad en la “que nadie se vea impedido” de usar la li¬bertad “imprescindible” para hacer que “Cuba sea la casa de todos”, no haya criterios “inamovibles” o “unilaterales” y las “discrepancias” deban ser resueltas con la unidad, el “diálogo” y la “escucha”.
Falta un poco de tiempo para que este mensaje se asiente y sea estudiado por nosotros. Yo creo que en la medida en que la sociedad civil estudie estos mensajes del Papa encontrará en ellos un fundamento para hacer lo nos toca hacer a nosotros.
IHC El Santo Padre dijo a bordo del avión que lo llevaba de Roma a México que el comunismo ya no funciona en Cuba, y aseguró que la iglesia católica está lista para ayudar a La Habana a encontrar “nuevo modelos”. ¿Qué opinión merecen de su parte estas declaraciones, y de qué manera estaría lista la Iglesia para ayudar al gobierno a emprender reformas dentro de la Isla?
DV Bueno, estoy totalmente de acuerdo, como cubano, como cristiano, con esas declaraciones del Santo Padre que fueron como el pórtico de su visita; es decir, como el umbral por donde quería entrar a Cuba. La Iglesia sabe por experiencia propia, porque es experta en humanidad, que cualquier sistema o régimen político que niegue la naturaleza humana y sus derechos no funciona. El Papa lo ha dicho explícitamente, unos días antes que un joven en Santiago de Cuba lo declarara con otro lenguaje y con otro estilo. Si el Papa dice que el comunismo no funciona en Cuba y que hay que buscar nuevos modelos, entonces lo que hay es que echar abajo ese modelo que no funciona. Estamos hablando no de las personas; no quere¬mos la violencia, no queremos excluir a nadie.
Estamos hablando del sistema de la ideología marxis¬ta, del cual el Papa ha dicho también, que tal como se concibió, está fuera de la realidad. Por lo tanto, yo in-terpreto que lo que ha pedido el joven en Santiago y lo que pedimos miles de cientos de miles de cubanos es que dejemos atrás lo que no funciona. Y que hagamos cam¬bios profundos, democráticos, necesarios para construir entre todos. Esto es, incluidos también los que todavía siguen creyendo en el comunismo, pero no imponiendo el sistema que no funciona a toda la sociedad. La mayor prueba de que éste no funciona es la situación económica, la situación social, la situación antropológica que vive el cubano y que la sufre desde hace 53 años.
Si un gobierno o un régimen han tenido medio siglo para probar en un laboratorio social un experimento y ese expe¬rimento después de cinco décadas no da frutos, entonces hay que cambiarlo. Y no hay otro camino, porque seguir experimentando un régimen así con seres humanos, con personas concretas que nada más tienen una vida, es cri¬minal; sencillamente va contra ese respeto irrestricto a la vida humana. Nadie puede arrogarse el derecho de seguir experimentando con un régimen que ya no funciona.
Es más, lo han dicho las propias autoridades cubanas en el 6to Congreso del Partido Comunista. Han dicho que ninguno de los acuerdos de los congresos anteriores se ha cumplido. Cuba está al borde del precipicio. Enton¬ces, quien pida que esto se acabe, no está pidiendo nada malo. Es un patriota que quiere que Cuba no caiga en ese precipicio. Por eso pido por este medio que a ese joven de Santiago le sean respetados sus derechos. Que le sea res¬petado su derecho a expresar pacíficamente su opinión. Estamos hablando de métodos pacíficos; insisto por ter¬cera vez, estamos hablando de un cambio pacífico. Y por eso creo yo que la Iglesia tiene los instrumentos para ayudar para que esos cambios sean sin traumas, como lo dijo también el Santo Padre.
¿Está preparada la Iglesia en Cuba? Yo creo que nadie, ni ninguno de nosotros, ni la Iglesia, ni ningún cubano, han estado ni estamos totalmente preparados. ¿Sabes por qué? Porque todos los cubanos hemos sufrido el daño an¬tropológico, es decir, el daño profundo en la constitución de la persona. Eso que llamamos daño antropológico ha producido un analfabetismo de tipo cívico, que hace que nos equivoquemos como Iglesia o como ciudadanos y que tengamos una asignatura pendiente. La Iglesia también tiene una asignatura pendiente para poder ayudar a los cambios sin traumas y el primer tema o la primera lección de esa asignatura –lo digo yo como hijo de la Iglesia, lo digo empezando por mí mismo, lo digo por laico– que en primer lugar lo que nos corresponde por vocación y por misión, es que debemos aprender a reconocer y res¬petar a la oposición. Esto es, a la disidencia pacífica, a los cubanos que han permanecido en Cuba sacrificando sus vidas y sus familias para luchar pacíficamente, gradual y honestamente, para que Cuba pase de este laboratorio, de este experimento que no funcionó durante medio si¬glo, a la Cuba que ya piensa en el mañana. Como lo ha dicho también el Santo Padre en sus primeras palabras al llegar. Quiero terminar esta entrevista con estas mismas palabras de esperanza. Dice textualmente el Santo Pa¬dre: “Queridos amigos, estoy convencido de que Cuba, en este momento especialmente importante de su histo¬ria, está mirando ya al mañana, y para ello se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes.”
Entonces quiero, espero y deseo que la Iglesia, que forma parte de este pueblo, en el servicio de mediación, se co¬loque a la escucha y al reconocimiento de ambas partes; de aquellos que han terminado un periodo histórico y su experiencia no ha dado los resultados esperados y de los demás, de las nuevas generaciones que ya miran al maña¬na y que tienen nuevos proyectos para buscar la prosperi¬dad y la felicidad de nuestra patria.
El gran amor a Cuba, el gran patriotismo de los que lu¬chan por esos cambios lo han demostrado ustedes dentro de la cárcel. Ningún mercenario, ningún apátrida, nadie que no ame verdaderamente a su patria soporta la cárcel, la persecución, los sufrimientos de ellos y de sus fami¬lias para lograr que la Cuba que ya estamos pensando, se haga una realidad entre nosotros.
Entrevista tomada de Revista Sindical: http://www.cubasindical.org/mags/mag_collections_5.htm
viernes, 4 de mayo de 2012
Dos sonetos para un fin de semana
Tierno Amadís
Andar de caballero sobre el trote de un rocín
de madera, ensoñación pueril de un castillo
embrujado, dos guayabas por premio en el festín
del árbol, tirapiedras colgando del bolsillo.
Así de simple era. Ni gloria vana ni botín
deslumbrante. La melena sin peine. El brillo
del sudor sobre la frente. El matojo, bacín;
el río como higiene. La ropa en un hatillo
y el viento por toalla. ¿Castigos? Coscorrones.
¿Consejos? Los severos responsos de la abuela.
Un eterno retozo, honda fobia a la escuela
y soñar que del cielo su altura era la mía.
Se marchó el Amadís y un recuerdo en jirones
me llega de una ausencia que añoro todavía.
Viaje
No es nueva esta estación. Un banco del andén
me concede el reposo. Espero sin premura.
Llegan más pasajeros. Silba a distancia un tren.
Se inquietan los viajeros, pierden la compostura.
Se apiñan, se codean. Todo se hace angostura.
Pareciera que fueran hacia el último bien
que quedase en el mundo. Es la caricatura
de un afán de mentira, retrato del desdén
por ellos y los otros. Yo espero. No me agito.
Agoté mis apremios cuando supe que el hito
más alto era la dicha de cambiar de estación
sin derribar al otro, sin la falsa ilusión
de que un llegar primero le diera conclusión
al tortuoso camino de este viaje infinito.
Andar de caballero sobre el trote de un rocín
de madera, ensoñación pueril de un castillo
embrujado, dos guayabas por premio en el festín
del árbol, tirapiedras colgando del bolsillo.
Así de simple era. Ni gloria vana ni botín
deslumbrante. La melena sin peine. El brillo
del sudor sobre la frente. El matojo, bacín;
el río como higiene. La ropa en un hatillo
y el viento por toalla. ¿Castigos? Coscorrones.
¿Consejos? Los severos responsos de la abuela.
Un eterno retozo, honda fobia a la escuela
y soñar que del cielo su altura era la mía.
Se marchó el Amadís y un recuerdo en jirones
me llega de una ausencia que añoro todavía.
Viaje
No es nueva esta estación. Un banco del andén
me concede el reposo. Espero sin premura.
Llegan más pasajeros. Silba a distancia un tren.
Se inquietan los viajeros, pierden la compostura.
Se apiñan, se codean. Todo se hace angostura.
Pareciera que fueran hacia el último bien
que quedase en el mundo. Es la caricatura
de un afán de mentira, retrato del desdén
por ellos y los otros. Yo espero. No me agito.
Agoté mis apremios cuando supe que el hito
más alto era la dicha de cambiar de estación
sin derribar al otro, sin la falsa ilusión
de que un llegar primero le diera conclusión
al tortuoso camino de este viaje infinito.
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