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martes, 9 de febrero de 2010

Sabiduría popular cubana



















Invité al perro Trabuco
al monte a cazar jutía;
me dijo que no podía
porque había mucho bejuco.
Y le dije: -Yo te busco
un monte no tan espeso,
y el me dijo: -No es por eso;
es más serio lo que pasa:
que tú te comes la masa
y a mí me tiras el hueso.

lunes, 8 de febrero de 2010

Mensaje en clave abierta





Con la sedosa voz que tuviera un arcángel
me placería anunciarte que me he ido.
Decirte que no estoy en la baranda
del puente sobre el río que fluye hacia la nada
pero me sigue estando murmurador y diáfano.
Aliviarte del odio que sólo a tí marchita.
Librarte del basalto tenaz que te dobla las piernas
cuando silbo o sonrío. Desoldarte la rémora
pertinaz y salobre que te impide las cumbres.
Pero no soy un ángel: fumo como un demente,
fornico tras la cena, trasnocho junto al mar,
y una muchacha de boca deslumbrada elogia
la albura en mi cabellos, que a mi edad no esté gordo,
y sueña ser la novia tardía, inesperada de mis versos.
No he muerto todavía, aunque me esfuerzo. Lamento
no poder, como un heraldo negro, llevarte la noticia.

domingo, 7 de febrero de 2010

OJEADAS





La cola del pan





Por Manuel Vázquez Portal



Por supuesto, el pan no tiene cola -rabo como comúnmente se le dice en Cuba a la cola, y a otra cosa- sino que cola, en la norma cubana del español, significa fila. Pero si escribo: la fila para comprar el pan, estoy seguro de que, además de parecer un redomado comemierda, -coprófago, escribiría un atildado puritano de la lengua- el título perdería su encanto, su capacidad de sugerencia, y hasta su cubanía.
En Cuba se hace colas, no filas. Y el acto se instauró hace mucho, y la han tenido que hacer los últimos y los primeros.
Así que al grano que no es una lección de lingüística elemental lo que me propongo, sino apuntar sobre cierto vicio de ver la historia de la lucha contra la dictadura castrista como si fuera la cola del pan, en la que muchos quieren ser el uno, con la obvia intención de adquirir la mejor y mayor cantidad.
Si pusiera en fila a todos los buenos, hombres y mujeres, que han luchado contra Fidel Castro a lo largo de los últimos cincuenta años, la cola llegaría al cielo y el primero, o el último -que según textos antiguos, los últimos pudieran ser los primeros- podría decirle a Dios: Hasta cuándo, Mijito.
Pero no. Los primeros se empeñan en que son ellos los merecedores de hablar con Dios y denostan de los últimos. Los últimos creen ser los dignos representantes ante el Señor y despotrican de los primeros. Así, la cola se alarga, se alarga, se alarga, se alarga, se alarga...
Y es cuando el enviado de Satanás a Cuba, llama al Maligno por teléfono y le dice: Misión cumplida, Maestro. Aún tengo a ese bando’e comemierdas haciendo colas.

sábado, 6 de febrero de 2010

Robo a vidriera armada

Por Pablo Cedeño

Grupo de Trabajo Decoro



La Habana, diciembre 19 de 1997. www.cubanet.org -Cuba es un país de cucuruchos de maní y zapaticos tennis. A dondequiera que se mira, puede observarse a la gente masticando el patiseco y desabrido granito. De un vistazo, puede también verse esa humilde elegancia que impone la pobreza. Mezclilla, ya zurcido e incoloro, camisa que estuvo de moda el quinquenio pasado. Zapatos, ni hablar: tennis, en todas sus variantes.
Pero lo triste es cómo la gente consigue su atuendo mejor. El pobre trabajador, que más que salario tiene un pestañazo de dinero, ése no viste: sufre. El que tiene un empleo donde hay "busca" (se le llama busca a la posibilidad de robar algo), reúne y logra la ropita de los muchachos y de la esposa. Por pasos, claro. Este mes el pullover de Pepito, el mes que viene los zapatos de Bebita.
El que tiene un carguito busca más, y los trapitos le cuestan menos dolores de cabeza. El que viaja al extranjero, o tiene un alto cargo --bueno, ya se sabe quiénes son--, ésos, no tienen dolores, tienen dólares.
Y más triste aún son los mecanismos para adquirir el ansiado vestuario. Roba un poquito por aquí, reúne un poquito por allá, vete a la CADECA (casa de cambio) --las más de las veces cerrada, y donde más que vender siempre se compra--, cambia a 23 peso por un dólar, patea luego la Habana Vieja, el Vedado, Miramar, mira los precios llegando a las nubes, águate los sesos pensando que si compras una cosa no te alcanza para la otra, que si mercas blumers no te alcanza para los ajustadores, que si compras jabón se jode el desodorante, que si adquieres espaguetis no te da para la Vita Nuova (salsa de tomate).
Y lo que es ya para rajarse a llorar, es cuando te das cuenta de que las botas que compraste después de cálculos y cuentas, son sintéticas, y que se cuartearon a la segunda puesta. Y que la blusita de tu esposa se decoloró al primer sol. Y que en el "pullovito" del niño, la propaganda que traía, traducida al español significa: "Yo soy un comemierda". Te dan ganas de irte a nado aunque sea para Haití.
Porque está muy bien que cuando un gobierno no puede resolver los problemas de su pueblo, el pueblo robe. El plomero las zapatillas de los grifos, el albañil el cemento de las obras, el boticario las medicinas, el panadero la harina de trigo que luego se vende a como sea. Y esa es la llamada busca.
Pero que el Estado te robe a vidriera armada con subproductos del capitalismo, comprados en cualquier remate, y luego te diga que "tenemos y tendremos socialismo", eso, sí ya le ronca el mango.

viernes, 5 de febrero de 2010

Buenos consejos

Por Manuel Vázquez Portal

Con la elegancia de un filólogo, la prudencia de un profesor y la agudeza de un político el Consejero de Presidencia de la Rioja, Emilio del Río Sanz, brindó ayer jueves en Madrid, algunos buenos consejos al ministro de Relaciones Exteriores y de Cooperación de España Miguel Ángel Moratinos.
Del Río recomendó al canciller español que debía mejor la eficacia y transparencia en cuanto a la cooperación internacional y que debía mejorar su papel de coordinador.
El Consejero de Riojas, quien asistió a la primera reunión de la Conferencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo celebrada en Madrid, y que preside Moratinos, no dudó en decirle al jefe de la diplomacia española que Cuba no puede ser una de las prioridades del Ejecutivo español.
Expuso del Río, junto a otras personalidades de comunidades autónomas, que el Ejecutivo ha dado una prioridad a las relaciones con Cuba que no se justifican del todo y que esto ya había sido señalado en Europa.
Cuando leí la noticia, reparé en dos tópicos abordados por del Río que me resultaron reveladores.
Primero, la solicitud del Consejero de Riojas de que Moratinos mejorara la eficacia y la transparencia. No puede evitar el recuerdo del hotel Meliá-Cubanacán, recientemente inaugurado por corporaciones cubano-españolas en China, y los escombros dejados en Puerto Príncipe, Haití, por un devastador terremoto.
El segundo acápite, muy vinculado al primero, expresa que el canciller debe mejorar su papel de coordinador de esa ayuda para el desarrollo. No sé por qué me dejó un sabor de petición a que esa ayuda se brinde  sin politización, como Dios manda.
Ya se sabe que entre el Gobierno socialista español, liderado por José Luis Rodríguez Zapatero –representado en el exterior por Miguel Ángel Moratinos- y el gobierno de la Habana hay ciertas confluencias no sólo ideológica sino también comerciales y eso fuera lo que quizás preocupara a Emilio del Río Sanz en referencia con la prioridad que el Ejecutivo ha dado a las relaciones con Cuba y el uso de los dineros que las comunidades autónomas brindan para la Cooperación Internacional para el Desarrollo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Donde no mora el tino

Por Manuel Vázquez Portal


Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, abogó este jueves ante el Parlamento Europeo por normalizar las relaciones de la Unión Europea con Cuba.
El canciller español solicitó a los parlamentarios sustituir la actual posición común, adoptada en 1996, por un acuerdo bilateral que comprometa a las autoridades cubanas.
Lo que quiere España –afirmó el jefe de la diplomacia española –es cambiar esa posición común, que es unilateral, por un acuerdo bilateral en el que las autoridades cubanas se comprometan, y pongan su firma en una serie de compromisos en materia de Derechos Humanos.
Ante tal declaración, mi primera reacción, fue la sonrisa irónica. Luego sentí un pesar sin lindes. Me pregunté: ¿Por qué mercadear así con el destino de un pueblo? ¿Por qué no llamar las cosas por su nombre? ¿Es la diplomacia tergiversar los conceptos? ¿Olvidó Moratinos que desde la Roma antigua el concepto de autoridad se ve como opuesto al de poder?
¿Olvidó Moratinos que el poder es un hecho real, una voluntad que se impone a otra por el ejercicio de la fuerza, mientras, la autoridad está unida a la legitimidad, dignidad, calidad, excelencia de una institución o de una persona?
¿Puede, a la luz de estos criterios, llamársele a los gobernantes cubanos autoridades?
Luego vino lo de poner su firma. Aquí por poco lloro de la risa pero lloré de espanto, de rabia. ¿Cuántos documentos, tratados, convenios, transacciones, declaraciones finales de cumbres, simposios y congresos han firmado los gobernantes cubanos a lo largo de cincuenta años y no han cumplido con ellos?
Más adelante, lo del compromiso, no me convocó a la risa ni al llanto. Me hizo sentirme furioso. ¿Olvidó Moratinos que un compromiso o una cláusula compromisoria es, al menos en lo que respecta a Derecho, una estipulación contractual por la que las partes acuerdan someter a arbitraje las divergencias que surjan con ocasión del cumplimiento o la interpretación del contrato?
¿Olvidó Moratinos que el criterio de soberanía y de asuntos internos que tienen los gobernantes cubanos no admite arbitraje de ninguna institución u organización ajena al control absoluto que poseen de la sociedad cubana? ¿Cómo arbitrar? ¿Qué tiempo llevan las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y la Cruz Roja Internacional, por citar algunas, sin poder entrar libremente a Cuba?
¡Olvidadizo que es Moratinos!
¿También olvidó cuantas veces el gobierno cubano ha sido condenado en Naciones Unidas por violar los Derechos Humanos y cuántas veces ha tratado de justificar sus violaciones con ataques a otros gobiernos que también los violan, como si con ello se eximieran de sus crímenes propios?.
No. Moratinos no es olvidadizo ni desatinado, es simplemente cómplice.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Luces y sombras

Por Don Alternán Carretero

Ramiro Valdés Menéndez ha llegado a Caracas. Lleva una agenda precisa. Resolver los graves problemas de corriente alterna que presenta Venezuela. Es un cortocircuito de Hugo Chávez y un electrodo  de Fidel Castro.
La situación en ese país está encendida y no se puede permitir tanto derroche de luces.
El Señor de las tinieblas será, sin dudas, de una eficiencia inigualable. Sus cincuenta años de práctica en la profesión de electricista le encienden la leva a cualquiera y ponen a la sombra al pinto de la paloma.
Experiencia le sobra. No habrá en Venezuela privacidad que se salve de los cables, opositor que no reciba su foco en pleno rostro, su cuarto frío en los interrogatorios, su electrochoque en un hospital para dementes y quede apagado para siempre.
Si no se ponen las pilas, Venezuela sabrá lo que es un apagón eterno y con Hugo Chávez como única diabla en el escenario.

Tres viejos poemas

        


        

       
         

         
          XVII

Fueron a la batalla
y al retorno
el villorrio cantaba ajeno de la guerra.

Penélope, ebria, olvidaba sus caras
y en el jardín la yerba
derrotaba al jacinto.

El hogar era otro
y el hombre que volvía
sólo en el sueño trajo al que partió.

Del pecho hasta las urnas
viajaron las medallas
y la guerra fue un hueco
olvidado por todos
pero abierto por siempre en el pecho de Ulises.

                   XX

La pregunté a los sabios
y en oscuras palabras me trazaron un mapa
donde las latitudes enredaban mi ruta.

Le pregunté a los viejos
y sólo me dijeron que anduviera,
que de poco valdría su experiencia
aunque se repitieran en mí sus travesuras.

Le pregunté a los ebrios,
reían, se burlaban,
y después entre llanto
preguntaron lo que les preguntaba.

Le pregunté a los héroes
y en sus pechos hallé sólo preseas
y unos ojos lejanos que todavía indagaban.

Pregunté, pregunte.

                    XXXIX

El hombre ya pasó por el jardín. Quemó
a la mariposa sus dos alas. A la rosa
fragancia le puso su azadón. Por este trillo
absurdo se fue el hombre. Aquí dejó de horcones,
un pozo en heredad al caminante. Legó la partitura
que arpegia la arboleda, donde una vez
soñó con su corona. Marchóse sin laurel,
y sin espinas. Desnudo se marcho. Iba cantando.
Quién sabe si a jugar al recomienzo. Nada
lo asaltará sin que él lo espere y tenga
preparada una sonrisa. Su zapato se fue.
Quedó el galpón que a reposo convoca al peregrino.
Dirán que colosal, lo elevarán a piedra, trenos
repetirán para loar su nombre. Mirará
compasivo –sin brizna de arrogancia- se verá
repetido hasta en la albura azul de sus cabellos
y obsequiará la brújula que ya no le hace falta.

La Habana, 1987

martes, 2 de febrero de 2010

CANTAR DE LA SABANA





El rapto de las mulatas











Un corcel de seis pistones
relincha sobre el asfalto.
Es inminente el asalto
bajo una luna de rones.
Hay un rumor de tacones
engalanando la acera.
El jinete fuma. Espera.
De níspero es la mulata:
¿será una presa barata
de la lujuria extranjera?


Rompen olas de algodón
contra el cantil de la noche.
La renta. Se aleja el coche.
Queda triste el malecón.
El cielo es una reunión
de estrellas. En el solar
se echa la madre a llorar
desconsolada. Le miente
su niña: espalda reciente,
tacón de reciente andar.

lunes, 1 de febrero de 2010

OTRO CANTAR

Reparaciones
Pudiera el fontanero intervenir
cuando empieza el goteo de los grifos del alma
y una lágrima muda pende de la cuchara,
ponerle zapatillas
al caudal de promesas
que arrastraron aplausos por raudales,
ajustarle la rosca al sueño derruido,
al tiempo inadvertido que agitó los relojes.



Pudiera el ebanista
pulir la tez rugosa de aquella niña alegre
de nombre enrevesado,
impronunciable
que hace ya cuatro décadas usaba pañoleta,
entonaba feliz canciones aguerridas
y hoy tapa los espejo por no verse el suspiro.



Pudiera el repostero
amasar tanta ausencia de tortas
en grises cumpleaños
que se fueron sin fotos ni sonrisas.


Pudiera devolvernos el mago de este circo
la limpia ingenuidad
con que alelados admiramos sus turbios malabares.



Quién puede reparar tanta avería
de la chatarra hendida por ráfagas de sombra,
mohosa de esperar.