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miércoles, 3 de marzo de 2010

Mañana












Mañana recordaremos que te has muerto,
te deberemos tanto.


Habrá un discurso alto y unas miradas bajas,
todo será dolor
pañuelitos nerviosos entre dedos
unas gafas ahumadas cubriendo la premura
lentas palmadas tiernas de adiós sobre la angustia.


Mañana serás bueno
tan sumamente bueno
que de seguro Dios te cederá el asiento
y se pondrá a tu diestra.


Rugirás de furor frente a los enemigos
de alguien que te hará su arma y su estandarte,
serás el más osado
el más bello y más lúcido
explicarás con frases que inventen para ti
para tu boca sabia
cómo fue que llegaste a ese espacio de luz
al que llaman la gloria.


Mañana recordaremos que te has muerto
para seguir viviendo a nuestras anchas.

martes, 2 de marzo de 2010

Sapingos, gasnápiros, tarúpidos e ignoputas

Siempre he creído que escribir sobre los sapingos que se aprovechan de ciertas coyunturas para saltar a la fama, es complacerlos.
Siempre me he prohibido –yo que soy tan rebelde ante cualquier prohibición—siquiera una línea en respuesta a los gasnápiros que sin testículos para hacer, tienen la falsa osadía de pretender desprestigiar a quienes hacen. Si escribiera sobre ellos los avalaría cuando ni sus madres avalaron que nacieron varones.
Siempre he detestado a esa mixtura de tarado con estúpido—los tarúpidos—que para ganarse una palmadita en el lomo manso venden su estolidez como único capital. Sobre ellos que escriba quien los engendra.
Siempre me he reído de esa otra raza híbrida fabricada con el cincuenta por ciento de ignorancia y el otro de hijo de puta—ignoputas—que siempre están listo para opinar hasta de la sífilis de sus madres con tal de no quedar fuera del juego.
Y como siempre, a los sapingos, gasnápiros, tarúpidos e ignoputas, les aseguro que ni una palabras sobre ellos. Váyanse a la mierda sin nombres ni apellidos.

lunes, 1 de marzo de 2010

La parte clara de Francisco de Oraá

El sábado 27 de febrero se moría en La Habana Francisco de Oraá. Este lunes lo supe y registré en mis archivos. Sabía que había escrito sobre él, cuando valía la pena, cuando estaba vivo.  Hallé esta nota apresurada escrita desde la prensa independiente cubana. Aquí la pongo como un homenaje.




La parte clara de Francisco de Oraá

Por Manuel Vázquez Portal

Grupo de Trabajo Decoro.




La Habana, febrero 6 de 1998. www.cubanet.org -Una mañana, hace ya muchos años, sobre el suave balanceo de un barco camaronero, allá en el Golfo de Guacanayabo, conocí a un hombre taciturno que parecía temeroso de cuanto le rodeaba. Francisco de Oraá me dijo llamarse. "¡Coño, usted es el poeta!"
No le agradó mi efusividad, sonrió luego socarronamente. Había perdonado mi irreverencia. Comprendió que era admiración y, quizás por bondad, quizás por ese rescoldo de vanidad que todos llevamos dentro, me permitió leer el original de "Ciudad, ciudad", el libro con que había acabado de ganar el premio Julián del Casal de la Unión de Escritores.
Mientras la embarcación hacía un recorrido de mentiritas, para que los intelectuales revolucionarios intercambiaran experiencias con los obreros revolucionarios, leí de un tirón el cuaderno de Francisco. Estoy seguro de haber farfullado algunas estupideces de elogios, que él aceptó más por cordialidad que por lo interesantes que pudieran resultarle.
Estábamos allí para la jornada anual de homenaje al poeta Manuel Navarro Luna y entre tantos vine a tropezar con este hombre ensimismado, huidizo, parco, que apenas si quería ser tomado en cuenta. Ante tanto afán de protagonismo patente en el lugar, me llamó la atención tan obstinada postura de humildad y quise saber si era cierta. Y fue por eso que me le acerqué. Pronto comprendí que su humildad era casi patológica. Conversamos con más silencios cómplices que con charlas.
A la sazón yo era ansioso, espontáneo, inexperto, pero descubrí que me encontraba frente a una de esas raras personas que lo somete todo al agudo análisis de su visión propia. Comprendí de inmediato que aquel hombre tenía un cosmología personal, que no era la de los trinadores en boga, que conversar con él no era intercambiar esquemas al uso legitimados por la conveniencia. Allí había un poeta raigal, auténtico, padecedor, azuzado por los delirios de la necesidad de comprender, acosado con las posibilidades de cognocibilidad dadas al ser humano, arrasado por las fiebres de la lucha entre la imagen imprevista y la palabra portadora de esa imagen.
Comprendí que nos unía un azaroso hilo impalpable pero cierto, la fe en lo inefable. Nos despedimos en Manzanillo, en aquel año lejano ya. Yo tenía la sensación de que lo conocía de mucho antes y a la vez de que no llegaría a conocerlo nunca. Se publicó "Ciudad, ciudad", lo releí con el sosegado entusiasmo con el que se recibe la visita de un viejo amigo, con la despaciosa fruición con que se paladea la fruta conocida.
Traté de desentrañarlo averiguando los embrujos de que se valía el sabio hechicero. Se me reveló entonces la personalidad desarraigada, el espíritu flagelado, la vorágine vital de un hombre que busca desaforadamente un amparo que sabe fuera de sus potencialidades humanas. Después vino "Hagamos una casa para todos", donde se ratificaba la maestría, donde reflexión y lirismo confluían en un todo armónico, dentro del caótico devenir de una realidad poética mucho más indagadora de la realidad objetiva que la supuesta lírica de moda anunciada como representativa de toda una generación que ya producía en plena madurez estética.
"Hagamos una casa para todos" no era la simple visión vivencial de sus años como constructor aficionado y sin otro remedio. Era una convocatoria para hallar al verdadera casa del hombre. Era otra vez el equilibrista ciego dando pisadas riesgosas sobre la cuerda floja de la existencia y la poesía. Ya para entonces yo le decía Pancho y nos encontrábamos por azar con más frecuencia. Hablábamos de la ineficaz eficacia del verso, de la inutilidad de las razones sin el respaldo del poder, ya humano, ya divino, de la relatividad de las verdades, de lo viejo del hallazgo de esa relatividad. Hablábamos de la futilidad de casi todos los argumentos, de la necesidad de la existencia de Dios, en fin, hablábamos de nuestra incertidumbre.
Un día, también por azar, dejamos de encontrarnos. Hace tanto que no tropiezo con él por las calles que imagino ha de seguir siendo aquella visión triste, ensimismada, huidiza que recuerdo, porque para suerte de la memoria he encontrado en una librería su novela "La parte oscura", que viene a ratificarme todo lo que ya pensaba sobre él.
"La parte oscura", leo, Francisco de Oraá, Colección La Novela, Editorial Letras Cubanas 1997. Capítulos enumerados anárquicamente, 109 páginas, cubierta color fresa, con una rosa negra sobre un laberinto. Leo, degusto, recuerdo, comparo. "La parte oscura" quizás no sea, en el sentido tradicional, una novela, quizás no sea un ensayo filosófico, quizás no sea un poema. Es todo ello a la vez que no deja de ser, un espectral testimonio chapaleando en ese lado ominoso de que tampoco suele hablar el hombre.
Quizás hastiado de tanta heroicidad banal, de tanto romance melifluo, de tanta vacuidad conceptual, haya querido y conseguido, Francisco de Oraá, trasponer los umbrales, acosado por sus dioses y sus demonios de ese lado intangible que es la relación del hombre con el cosmos que lo genera, manipula y engulle, para darse y dar respuesta, sentido, que no ha obtenido por otras vías.
Esa armonía convulsa, inexorable, que mimetiza, no es sino la misma en que ha sido insertado el hombre sin previa consulta. Es tal vez el pretexto para indagar en las razones y consecuencias de una existencia sin alternativas. Es tal vez el espejo frente al cual desnudarse para sin temores, sin pudores necios, descubrir la nada. "La parte oscura" es una melancólica confesión que puede resultar agresiva por lo que de común tiene a todos.
Su criterio de multiplicidad contenido en la unidad lleva directamente a una visión global de la individualidad. Todos somos uno y uno somos todo, por lo que la introspección sincera de uno refleja la interioridad de todos y esta despersonalización deja a la novela sin personajes. Fluyen por ella actitudes, conceptos, parábolas, válidos para la condición humana, más que para cierto tipo de caracterización narrativa. No existe la intención de tipificar individualidades, sino de desentrañar esencialidades típicas de esa colectividad aparente, que no es otra cosa que unidad universal. La especulación temporal deja la sensación onírica de un devenir infinito, donde sólo la necesidad cósmica cuenta. Es una recurrencia de círculos, donde la espacialidad deviene vientre germinativo, a la vez que devorativo, que responde a disposiciones indescifrables, inmutables, eternas.
Es, en suma, el retablo donde, sin voluntad, nos movemos por la parte oscura. Es una propuesta de replanteo conceptual en cuanto a la existencia y en ello alcanza Francisco de Oraá sus más hondos, vibrantes, fúlgidos registros poéticos, donde logra desbordar su más esplendorosa estirpe de fabulador, donde obtiene su más frondoso y raigal sistema conceptual, donde arroja un poco de claridad sobre la parte oscura del hombre.

domingo, 28 de febrero de 2010

Javier, el noveno ayunante


Frente al consulado cubano en Galicia, Javier Fernández, un joven músico cubano, inició una huelga de hambre para que la muerte de Orlando Zapata Tamayo no sea olvidada.


Guillermo Fariñas, psicólogo y ex prisionero político del Grupo de los 75, se declaró en huelga de hambre el pasado jueves y dijo  que está dispuesto a morir en Santa Clara para que la muerte de Zapata Tamayo no sea inútil.




Fidel Suárez, Eduardo Díaz Fleitas, Nelson Molinet y Diosdado González, todos del Grupo de los 75, declararon su ayuno en las cárceles de Pinar del Río donde extinguen condenas, para continuar los reclamos de Zapata Tamayo.


Pedro Argüelles Morán, Antonio Díaz y Adolfo Fernández Saíz, recluidos en la cárcel de Ciego de Avila, también del Grupo de los 75, iniciaron un ayuno en protesta por la muerte de Zapata.


Que Dios los proteja, los Castro son asesinos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Batalla agónica

Por Pablo Cedeño



Grupo de Trabajo Decoro



LA HABANA, octubre, 20 de 1997 www.cubanet.org - De susto en susto vive el cubano. De máscara en máscara oculta el rostro. ¿Qué me ocurre si no voto en las elecciones de delegados a la asamblea municipal del Poder Popular? ¿Qué me sucede si no hago la guardia del CDR? ¿A qué me expongo si decido no trabajar más para empresas del estado? ¿A dónde voy a parar si disiento de las ideas que rigen la vida política nacional?
Preguntas de esta puerilidad asedian al cubano. Tan ridículo es el entorno en que vivimos. Tanta ceguera se ha inculcado. La urgencia, la perentoriedad han asediado al pensamiento y la grandeza. La gente vive azotada por las necesidades cotidianas. La espiritualidad, relegada, palidece, se muere, no queda tiempo para soñar.
Apremiado transcurre el cubano. Su prisa por el plato miserable, su agitación por el transporte brutal y enajenante. La incertidumbre frente a una enfermedad sin medicamentos. La irritabilidad a que lo somete tamaña carencia de lo más elemental no le deja tiempo para las fantasías, las especulaciones, las honduras de la conciencia.
Animalito de redil es el cubano. Sus fronteras no están en las costas. Su insularidad no empieza en los bordes de la isla. La estrechez ha invadido su cabeza, le han empequeñecido la mirada. No ve más que filas angustiosas en espera de nada. Le han truncado el olfato, no aspira más que el acre olor de una ciudad que se derrumba. Le han cortado las alas, su único vuelo es hasta el milagro de una visa. De tanto no tener nada, sólo sueñan con tener algo. Quieren tapar sus desgarrones con falsas joyas mientras el alma se les ha trocado burda piedra. No pueden vislumbrar el oro porque no les han dejado saber que existe.
Yunque y martillo creen que es el mundo, tan faltos de alternativa han vivido. ¿Cómo puede esperarse entonces que no piense más que en sobrevivir? Su batalla es agónica. No hay tiempo para rosas en su paisaje. El hambre no perdona el vacío en la mesa, y la mesa vacía no admite que se sueñe.

viernes, 26 de febrero de 2010

Se hará grande el legado de Uribe

La Corte Constitucional de Colombia negó este viernes la posibilidad de un tercer mandato al presidente Álvaro Uribe, al rechazar una ley que convocaría a referendo sobre la reelección.
El rechazo a la ley de referendo se produjo por siete votos en contra y dos a favor.
Cuando supe la noticia, respiré hondo, y un alivio como de alegría me invadió. Comprendí de inmediato que las instituciones en Colombia son el mejor sostén para la democracia y que pueden servir de ejemplo para comenzar a cortar tanto afán de continuismo que embarga a los líderes latinoamericanos.
Ciertamente el presidente Álvaro Uribe es —a mi parecer- el mejor de los mandatarios que ha servido a su país en las últimas décadas, pero me alegra que deje el poder envuelto por la aceptación popular con que aún cuenta.
Su partido sabrá qué hacer en el futuro inmediato para honrar y continuar su política de seguridad nacional. Se hará grande el legado de Uribe si —sin él- su método de servicio a la nación se mantiene. Nadie es tan grande ni tan acertado como para que no pueda ser sustituido. Ese es el error de los caudillos totalitaristas, los demócratas no pueden cometerlo.
Un aplauso de admiración a Uribe, un aplauso a Colombia.

jueves, 25 de febrero de 2010

Con un himno en la garganta









Raúl Castro dijo que lamentaba la muerte de Orlando Zapata Tamayo. Martí le responde a más de un siglo de distancia.





¡Déspota, mira aquí cómo tu ciego
Anhelo ansioso contra ti conspira:
Mira tu afán y tu impotencia, y luego
Ese cadáver que venciste mira,
Que murió con un himno en la garganta,
Que entre tus brazos mutilado expira
Y en brazos de la gloria se levanta!
No vacile tu mano vengadora;
No te pare el que gime ni el que llora:
¡Mata, déspota, mata!
¡Para el que muere a tu furor impío,
El cielo se abre, el mundo se dilata.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Alternativas

Las declaraciones han sido profusas. Sólo que con declaraciones y condolencias Cuba no saldrá de su angustia. La oposición cubana necesita apoyo y solidaridad verdadera. Si los demócratas del mundo no asfixian a la disctadura castrista, la dictadura castrista terminará asfixiando al pueblo de Cuba. Después de qué servirían condolencias y declaraciones.
Por eso agradezco, pero alerto a Washington, Bruselas, Paris, España, Londres y organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch que condenaron este miércoles la muerte del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo tras una larga huelga de hambre.
Estamos profundamente afectados por la muerte de Zapata, dijo Philip J. Crowley, subsecretario de Estado de Asuntos Públicos de Estados Unidos. Su muerte pone de relieve el injusto encarcelmiento de más de 200 prisioneros políticos en Cuba que deben ser liberados inmediatamente, sin demora.
La Comisión Europea lamenta profundamente la muerte del preso político Orlando Zapata y ofrece condolencias a su familia, dijo en Bruselas el portavoz de la Unión Europea, John Clancy, quien añadió que los derechos humanos siguen siendo una prioridad clave para Europa.
El gobierno de España deplora profundamente la muerte de Orlando Zapata, la muerte de un defensor de los derechos humanos en Cuba, dijo el vicepresidente tercero, Manuel Chaves. Hay un déficit de derechos humanos en este país.
El opositor Partido Popular español culpó al ejecutivo de Castro de la muerte del disidente y exigió al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que reconsidere sus relaciones con La Habana
El Ministerio del Exterior británico expresó su preocupación por los abusos a los derechos humanos en la isla y exigió la liberación de todos los presos políticos.
En París, el vocero del ministerio del Exterior francés Bernard Valero hizo pública su consternación por la muerte de Zapata y precisó que el ejecutivo había reclamado su libertad.
Las condenas no llegaron exlusivamente desde los gobiernos. En Londres, Amnistía Internacional reclamó una investigación para determinar si las malas condiciones carcelarías habían sido un factor determinante en la muerte del disidente cubano.
El subdirector de Human Rights Watch, Daniel Wilkinson, calificó de tragedia la muerte de Zapata y pidió la liberación de todos los presos políticos en Cuba, quienes –dijo-- viven en condiciones horribles y no tienen ningún derecho ni ningún mecanismo para protegerse de los abusos del régimen. Solo Nuestra América ha callado. Ni una sola voz se ha alzado entre el Rio Bravo y la Patagonia para por lo menos dar las condolencias a Reina Luisa. 

Elegía





              (En Orihuela, su pueblo y el mío se me
              ha muerto como del rayo, Ramón Sijé,
              con quien tanto quería.)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas


daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
Voy de mi corazón a mis asuntos.


Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.


En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.


Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.


Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.


Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera


de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.


Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.


Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas
cosas, compañero del alma, compañero.

martes, 23 de febrero de 2010

Fallece el prisionero politico Orlando Zapata Tamayo


Entre las 3 y  3 : 30 de la tarde de este marte, murió en el Hospital Hermanos Ameijeiras de la Habana, el prisionero de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo, luego de una huelga de hambre que se prolongó desde el 3 de diciembe hasta hoy.