Translate

Mostrando entradas con la etiqueta damas de blanco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta damas de blanco. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de junio de 2010

Mantiene Alejandrina su huelga


Alejandrina García de la Riva mantiene su huelga de hambre en espera de respuesta del alto mando de la Policía Política cubana, tras haberse declarado en ayuno desde el viernes cuando las autoridades de la penitenciaría de Agüica no le permitieron ver a su esposo Diosdado González Marrero.
García de la Riva narró a Radio Martí que el coronel de la Sección 21, Ernesto Samper y otros dos oficiales arribaron en la medianoche al lugar frente a la cárcel donde ella se hallaba y trataron de hacerle creer que desconocían la situación.
Señaló la Dama de Blanco que les había dicho que no comprendía cómo siendo la máxima autoridad podían estar desinformados sobre los pormenores de los sucesos luego del traslado de González Marrero, movimiento que ellos mismo autorizaron y que, más que mejorar las condiciones de su esposo, las ha empeorado.
García de la Riva aseguró que los oficiales de la Policía Política le prometieron solucionar el asunto y darle una respuesta, y que ella -como medida preliminar- se mantiene en huelga de hambre en casa de la Dama de Apoyo, Caridad Brunate Gómez, en la ciudad de Colón.

viernes, 4 de junio de 2010

Dama de Blanco en huelga de Hambre

La Dama de Blanco Alejandrina García de la Riva, esposa del preso político del Grupo de los 75, Diosdado González Marrero, se ha declarado en huelga de hambre frente a la prisión matancera de Agüica.
Tras declarar su ayuno García de la Riva telefoneó al cardenal Jaime Ortega Alamino para pedirle que ore por ella porque—según aseguró—mantendrá la huelga hasta la liberación de su esposo.
García de la Riva explicó que González Marrero fue trasladado el martes pasado desde la prisión Kilo 5 ½ de Pinar del Río hasta la cárcel de mayor severidad de Agüica, en la que lo mantienen en una celda de aislamiento y no le han permitido recibir visita ni comunicarse por teléfono.
Narró la Dama de Blanco que el oficial Carlos Tamayo de la Sección 21 de la Policía Política la hizo viajar hasta la cárcel, pero que las autoridades penitenciarias no le permitieron ver a su esposo.
García de la Riva dijo que los gendarmes de la cárcel han tratado de coaccionar a sus familiares e hijos para lograr que González Marrero deponga una huelga de hambre que inició hace tres días debido a la hostilidad de las autoridades penitenciarias que pretenden obligarlo a que vista el uniforme de prisionero común.
Señaló la Dama de Blanco que su esposo no ha vestido dicho uniforme durante los siete años de encarcelamiento y que tras el traslado, la represión contra su actitud se ha recrudecido, por lo que él se declaró en huelga de hambre.

Tomado de Mujeres Coraje.

jueves, 3 de junio de 2010

Crecen cardos en el jardín de los gladiolos

La página digital Diario de Cuba, asentada en Madrid, publicó  un reporte en el que se indica que –según una carta a la que tuvo acceso esa redacción—35 Damas de Blanco pidieron a las Damas de Apoyo que dejaran de participar en las marchas por cinco semanas.
Luego de un resumen muy abreviado Diario de Cuba coloca el nombre de cada signataria de la misiva.
Llama la atención que este informe apareciera justamente cuando ya había concluido el mes de mayo, lapso que la policía política cubana dio de gracia a las Damas de Blanco para que pudieran desfilar sin que padecieran los mítines de repudio que sufrieron durantes los meses de marzo y abril, y en el preciso momento en que el gobierno cubano comenzó unos ridículos amagos de que cumpliría los acuerdos tomados con la Iglesia Católica.
El cotilleo había comenzado a principios de mayo. Una nota de un reportero de la agencia APLO-PRESS de Santiago de Cuba dio la primera señal, pero nadie prestó atención a aquellas afirmaciones que tanto Damas de Blanco firmantes como no firmantes de la carta de marras rechazaron.
Se trató, al parecer, de que ambas partes de las supuestas divididas Damas de Blanco, evitaron una alharaca improductiva.
Pero alguna mano perversa dejó caer las simientes de los cardos desde que en marzo—a siete años de la Primavera Negra que llevó a la cárcel a 75 opositores pacíficos—se produjeron marchas que alcanzaron las siguientes cifras:
Días  Damas de Blanco  Damas de Apoyo  Total
15              13                          33                46
16              11                          33                44
17              21                          37                58
18              18                          46                64
19              13                          28                41
20              17                          42                59
21              19                          35                54
y que la fuerzas gubernamentales reprimieron brutalmente, y ahora, aunque extemporáneamente, han reflorecido.
Extraño, muy extraño. No quiero decir sospechoso. Pero si nos detenemos en las cifras anteriores, saltan a la vista algunos detalles que harían reflexionar. Primero: el número de manifestantes siempre es mayor que el de las firmantes de la carta. Segundo: el número de Damas de Apoyo que marcharon junto a las Damas de Blanco siempre es mayor que el de las propias Damas. Tercero: el número de las firmantes de la carta es mayor que el de las Damas de Blanco que marcharon. Por lo que habría que preguntarse: ¿Quiénes son las verdaderas Damas de Blanco, las que firmaron la carta o las que marcharon, quiénes tienen la autoridad moral para pedir o no a las Damas de Apoyo que las acompañen o desistan?
Visto así resulta simple. Las Damas de Blanco son las que desde el principio se han mantenido en la calle. Las Damas de Blanco son las que han logrado un liderazgo capaz de aglutinar a su alrededor a las Damas de Apoyo. Las Damas de Blanco, junto a las Damas de Apoyo, y Guillermo Fariñas son quienes lograron que el gobierno se haya visto obligado a simular que dialogaba con la Iglesia Católica, son quienes han logrado que el gobierno se haya visto obligado a maniobrar con los presos políticos, y eso es lo valioso. La carta fabricada a principios de mayo, y retomada ahora, no significa nada, es una carta perdedora, mayo ya terminó, se están efectuado traslados de presos, vendrán liberaciones y las Damas de Apoyo desfilaron todo mayo junto a las Damas de Blanco.

viernes, 7 de mayo de 2010

El alma de Cuba

“Loida dijo al principio que esta sala se nos quedaba grande; luego nos dimos cuenta que se había quedado pequeña y salimos a la calle”.



Por Rosa Diez



El alma de la Cuba digna se conjuga en femenino y en plural: Las Damas de Blanco. También hay que escribirlo con mayúsculas, para que todo el que lo vea escrito sepa que estamos nombrando algo extraordinario e irrepetible.
El miércoles día cinco de mayo, a las doce de la mañana, hora de La Habana, entramos en el domicilio de Laura Pollán, una de las mujeres que forman el colectivo Las Damas de Blanco, esas mujeres que marchan cada semana en su ciudad para recordar ante el mundo -y también ante sus conciudadanos cubanos y ante el Gobierno de Castro– que sus hombres están privados de libertad por un delito de conciencia. Ellas son las esposas o madres de los 57 ciudadanos cubanos encarcelados por orden de Fidel Castro en el año 2003. Encarcelados y condenados a penas de entre quince y veinticinco años. Condenas que son, por la edad que tenían cuando fueron encarcelados y la expectativa de vida en Cuba, cadenas perpetuas.
Todos ellos eran colaboradores de Oswaldo Payá; todos ellos cometieron el delito de recoger firmas para el Proyecto Varela que pide, de acuerdo con los propios procedimientos del Gobierno de Cuba, una nueva Constitución para el país. Todos ellos fueron condenados por ejercer sus derechos de ciudadanía en un país en el que la libertad está condenada a cadena perpetua cuando no a muerte.
Laura estaba acompañada por Alejandrina de la Riva y Loida Valdés. En la habitación contigua, unida a la salita a la que se accedía directamente desde la calle, estaban otras dos mujeres “del interior”, que habían llegado a ayudarlas. Nos sentamos haciendo un círculo; yo daba la espalda a la calle; a mi izquierda, Alejandrina y Loida que tenían tras de si un mural que recordaba los nombres de todos los presos de conciencia. Fernando Maura se sentó frente a mí; a mi derecha, Laura; y en segunda plano Mayka y Antonio Salvador, cuaderno y cámara en mano. Al poco rato llegó Berta Soler, otra de las Damas de Blanco, que se sentó junto a Fernando. Traía con ella a su madre (“no puedo dejarla sola en casa y quería estar aquí”), una mujer muy mayor, con el pelo muy corto y muy blanco que destacaba sobre su negra piel.
Laura nos contó cómo surgió el movimiento de las Damas; como empezaron a reunirse tres, cuatro, siete… en esa misma sala. Cómo al principio se reunían para no llorar solas, para compartir su angustia, para darse calor humano y consuelo. Nos contó cómo fue aumentando el número de mujeres que acudían día tras día. “Loida dijo al principio que esta sala se nos quedaba grande; luego nos dimos cuenta que se había quedado pequeña y salimos a la calle”.
Nos hablaron de sus hombres; de la enorme injusticia que soportan; nos contaron que la mayor parte de ellos están encarcelados en prisiones lejos de las provincias en las que residen sus familias: “Nos castigan dos veces, a nosotros y a ellos. A ellos porque al sufrimiento de estar injustamente encarcelados, se añade el de saber las penalidades que pasamos para poder llegar desde nuestros hogares a visitarlos; y a nosotras, su familia, porque el viaje es muy penoso”. “Mi esposo lleva tres años sin ver a su madre; ella está mayor, no soportaría el viaje…”
Nos hablaron de la situación de las cárceles. “No todas son iguales; mi esposo está en una prisión muy limpia, le dan de comer decentemente… pero la gente que le vigila es muy mala, muy dura, cruel…” “Otras prisiones son viejas, sucias, apenas les dan de comer, están desnutridos, enfermos…pero algunos de los guardianes son caritativos… Otras son viejas y sucias, no les dan apenas de comer, y sus guardianes son personas crueles que no tienen piedad por su dolor… Hay de todo”.
“Tengo una madrina en España, es como de la familia, no nos conocemos, pero un día llamó y preguntó en qué podía ayudar… Ahora es una más de nuestra casa, nos queremos como si fuera familia… Se llama María Benjumea…”
“Un día decidimos marchar por las calles de Cuba para que el mundo supiera lo que estaba pasando en Cuba, para que se aprendieran los nombres de los presos, para que nadie olvidara esta injusticia, para que viéndonos a nosotras viera las caras de los nuestros, ciudadanos sin cara ni nombre conocido por nadie más que por el régimen que les quitó la libertad y por nosotras, sus familias”. “Salimos a la calle para que sepan que no les olvidamos; y para que nadie olvide”. “Salimos para pedir su libertad, para que los cubanos nos miren a la cara, mujeres desarmadas, pacíficas, campesinas, que nunca pensamos que íbamos a tener que hacer nada así…”
“Yo soy una campesina del interior; tengo una hija que sufre epilepsia; nunca hice otra cosa que atender mi casa; y nunca conocí de cerca el compromiso de mi marido. Llevaba treinta años viviendo con él cuando lo encarcelaron y creía que es ese tiempo le había escuchado todo cuando me quería decir; cuando se lo llevaron, pasado el tiempo, me di cuenta que hubo una palabra que me decía y yo no escuche: libertad. Le escribí un poema a la cárcel para pedirle perdón por no haberle prestado la suficiente atención”.
“Yo era profesora; a veces le reñía a mi esposo por quitarnos tiempo a la familia, a mí, por dedicarlo todo a la causa, al Proyecto Varela. Ahora me doy cuenta de cuanto tiempo se necesita defender a nuestra patria. Porque yo tampoco tengo ahora tiempo para otra cosa. Y ahora quiero mucho más a mi patria de lo que la quise nunca; ahora sí que se lo que es luchar por tu país, por la libertad, ahora sí que soy cubana…, más que nunca…, más que nunca…”
“Cuando se lo llevaron nos requisaron todo: las fotos de la boda, las fotos con los hijos, los recuerdos familiares en los que aparecía su rostro… Quieren borrarlos, no quieren que les podamos hablar de ellos a nuestros nietos, a nuestros hijos. Quieren que no podamos enseñarles quien fue su padre, que no puedan recordar su rostro, que lo borren de su memoria. He llevado a mi nieto a que lo conozca; y hemos puesto su rostro de una foto perdida en esta camiseta. No podrán borrar nuestra memoria, no podrán con nuestros recuerdos…”
“Nos acosan en la calle, nos insultan con obscenidades, nos golpean, nos persiguen cuando caminamos. Quieren que abandonemos, que tengamos miedo… A qué vamos a temer, qué nos pueden quitar… Cada día estamos más fuertes. Sólo queremos que les dejen en libertad. No son delincuentes, no hicieron nada malo, no hay nada por lo que tengan que pedir perdón”.
“Necesitamos que ellos sepan que no están solos. Una carta que les llegue de alguien desde España, una postal, unas palabras. Sólo para que sepan que en alguna parte de España, un hermano piensa en él. Para ellos es muy bueno; y si los carceleros no se la dan, también es bueno: aunque no se la entregue a su destinatario el carcelero la lee; y el carcelero comprende entonces que en alguna parte de España hay un ciudadano que sabe el nombre y el apellido de nuestro esposo, que sabe en la cárcel en la que está encerrado, que nuestro hombre tiene un vínculo en el exterior. Y eso les protege”.
Nos comprometimos a organizar una campaña permanente de envío de cartas a cada uno de los presos de conciencia cubanos. Laura nos grabó unas palabras que colgaremos en la web haciendo este llamamiento: Tu carta para un preso. Haremos una cadena de solidaridad activa; organizaremos envíos todos los meses, setenta y cinco cartas por duplicado: una a la cárcel y otra al domicilio familiar, para que se la puedan llevar; y también para que sepan, unos y otros, que no les vamos a dejar solos nunca más.
Estar con las Damas de Blanco es una de las emociones más intensas, más ricas que he vivido. Hemos tenido una enorme suerte pudiendo conocer a esas mujeres, escuchándolas hablar, sintiéndonos acogidas por ellas como amigos y compañeros de camino. En dos horas de conversación hemos recibido tantas lecciones de dignidad, de respeto, de valor cívico, de generosidad… que no soy capaz de expresarlo. Nos contaron su vida, sus experiencias y sus temores sin perder la dulzura en la mirada, el gesto amable y cálido. La esperanza se sobrepuso siempre a cualquier otra sensación, por dramática que fuera la experiencia narrada.
Nunca voy a olvidar ese hermoso reencuentro: la salita en penumbra para soportar el calor, las tacitas de café oloroso y fuerte, azucarado y denso. Laura entrando y saliendo del relato coral, siempre con su voz suave y su sonrisa dulce; Berta con su sonrisa franca y abierta que dejaba al descubierto su blanquísima dentadura, abrazándonos fuerte, con una espontaneidad y un cariño contagioso; y Alejandrina, que parecía tener edad para criar hijos pre-adolescentes y nos habló del nieto pequeño al que llevó en su último viaje a conocer a su abuelo; y Loida que nos habló de los poemas que escribe a su esposo desde esa primera vez en la que le pidió perdón por no haber percibido cuantas veces él pronunció la palabra libertad…
Gracias, mis amigas, nuestras amigas cubanas. Gracias por estar ahí y por ser tan grandes. Gracias por recordarnos el verdadero significado de palabras como dignidad, valor, solidaridad, amor, fe, confianza, esperanza, amistad, alegría…libertad. Besos fuertes. Besos mil, amigas.

martes, 4 de mayo de 2010

Adelante, cardenal, que Dios está con nosotros

Si alguna institución es sabia en trácalas de conspiraciones, convenios y transacciones, esa es la iglesia católica.
Desde la Edad Media, cuando formaba parte—decisiva, diría yo—del Estado, la iglesia ha sabido maniobrar sutil y rentablemente.
Muchas veces fue, sin dar el rostro, responsable del encumbramiento de un príncipe ilegítimo o de la llegada a la hoguera de un sabio. Pero siempre con engrasados métodos conspirativos.
Y ello me conduce a buscarle la tercera pata al avestruz de esta supuesta victoria que obtuvieron Las Damas de Blanco de Cuba, con la mediación del cardenal Jaime Ortega Alamino, y que el domingo se esparció por los medios de prensa.
Es cierto que la puja entre las mujeres de los gladiolos y el gobierno se vislumbraba como insoluble, como lo es hasta el momento la lidia entre Guillermo Fariñas y el régimen cubano, y que la salida de tal embrollo, en el caso de las Damas, ha llegado por la angosta, umbría y resbaladiza serventía de la iglesia.
Indudablemente las Damas de Blanco son mujeres de fe. Durante siete años han asistido a la parroquia de Santa Rita de Casia y con ello han involucrado, de manera indirecta, a la institución religiosa cuya jerarquía había, hasta ahora, mantenido una prudente distancia.
Sin embargo, y como un acto de prestidigitación limpiamente ejecutado por un ilusionista entrenado, la iglesia, de repente, intercede por las Damas de Blanco en un momento en que la radicalidad del contencioso había alcanzado su máximo grado, y logra que la parte, supuestamente más poderosa, ceda, y le conceda a la jerarquía católica cubana el laurel de la solución, en vez de haberlo hecho directamente con las líderes de la agrupación femenina.
Sospechoso, cuando menos se me torna. El mismo oficial que cada domingo de represión les explicaba que no podían marchar y luego daba la orden de ataque a las turbas, podía haberles anunciado a las manifestantes que tenían una tregua, al menos por el mes de mayo. Pero no. Había que usar una institución reconocida por el régimen. Primero para no reconocer a las Damas de Blanco y, por supuesto disminuirlas a la categoría de terceronas cuando en realidad son las protagonistas que no se quieren tener en cuenta. Pura técnica totalitarista del ninguneo cuando algo o alguien le molesta seriamente y no puede descalificar de otro modo. Segundo para otorgarle el favor a la iglesia de anotarse el tanto ya que el mundo se estaba preguntando por el papel de la institución. Favor, que por supuesto, se ha pagado de antemano porque la iglesia se prestó para tal rejuego.
Por tanto miraré con cautela el devenir. Falta resolver el asunto Fariñas y habría que ver si la iglesia intercede por la libertad de los presos políticos para conseguir que el huelguista deponga su postura. Si presuntamente consiguió que las Damas de Blanco marchen sin ser acosadas, debe conseguir ahora que liberen a los presos enfermos para salvar la vida de Fariñas. Adelante, cardenal, que Dios está con nosotros.

domingo, 2 de mayo de 2010

Una digna victoria

El cardenal de Cuba, Jaime Ortega Alamino, ofició la misa de este domingo en la iglesia Santa Rita de Casia, en la que aseguró había hablado con las autoridades del país y se les había otorgado a las Damas de Blanco la posibilidad de caminar por la 5a avenida sin tener que pedir permiso, al menos por el mes de mayo.
El sábado, en la mañana, cinco de los familiares de los presos de conciencia cubanos se habían reunido por tres horas con el cardenal Jaime Ortega.
El obispo de la Habana les explicó que la iglesia estaba muy preocupada por la violencia desatada contra las Damas de Blanco y que siempre había estado hacienda gestiones en silencio .
Jaime Ortega intercedió con las autoridades y éstas le dijeron que los actos de repudio van a cesar y que permitirán caminar a las Damas de Blanco sin que pidan permiso.
Después de una digna victoria sobre la violencia gubernamental, 12 Damas de Blanco caminaron este domingo por Quinta Avenida y con sus gladiolos en las manos regresaron frente al templo oraron y gritaron "libertad".
Alejandrina García de la Riva explicó que las Damas de Blanco dieron gracias a Dios por escuchar sus ruegos.
Después de tres domingos sin poder marchar y de haber sido objeto de actos de hostigamiento las Damas de Blanco y sus seguidoras del Grupo de Apoyo realizaron su habitual caminata, gladiolos en mano tras acudir a misa en la iglesia de Santa Rita.

jueves, 29 de abril de 2010

El líder

No me cabe la menor duda de que a las Damas de Blanco las organiza el amor. La policía política cubana no tendría que esforzarse para dar con ese líder, si lo conociera. 
El jefe de las Damas de Blanco es ese viejo sentimiento que viene desde las cavernas o desde Eva, según se vea el origen y puede tener el rostro de Berta Soler, Laura Pollán, Julia Nuñez, Loida Valdés, Alejandrina García o Asunción Carrillo.
De ello estoy absolutamente convencido. Lo he visto guiarlas durante más de siete años y sé que es inderrotable.
Lo que me preocupa es quien es el líder de las turbas que torturan a las Damas de Blanco, quién las organiza, de donde nació, cómo se llama, a quién debe pedir permiso.

martes, 20 de abril de 2010

Autoridad moral

Ayer, lunes 19 de abril, en el noticiero estelar de Telemundo Canal 51, una señora llamada Josefa López, que--según la reportera-- no quiso salir en cámara, intentó disminuir la imagen de Laura Pollán. Ante tal desatino la única respuesta posible es esta. Únicamente un loco, un oportunista o un agente castrista pondría en duda la autoridad moral de Laura Pollán.
Aquí les va una integridad sin discusión:













lunes, 19 de abril de 2010

"Muy interesante"

Interesante, es desde hace mucho tiempo, un vocablo vacío. Para ese significante existen tantos y tan ambiguos significados que decir esto o aquello es interesante puede ser desde una cortesía hasta una burla, o una no muy sutil provocación para desencadenar un debate que no sobrepasaría lo bizantino y, como tal, con resultados pírricos para los contendientes, aunque pudiera beneficiar a terceros que busquen precisamente la circense controversia que divida, cree fisuras y desvíe la atención de temas más sustanciales.
Enaltecer la virtud, de las Damas de Blanco dentro de la isla, y hacerlo en todas las ocasiones posibles jamás será un tema manido, porque ellas con su entereza inauguran en cada enfrentamiento con la dictadura lo esencial, lo inusitado, “lo interesante”, en el sentido prístino del sema.
Quien desee saber sobre cierta turbidez aparecida reciente—y no ingenuamente—en relación con la representatividad de las Damas de Blanco en el exilio, sólo tiene—ya que vivimos en una sociedad abierta y con absoluta transparencia—que acudir a los registros públicos y de fácil acceso y complacer su curiosidad sobre “cosas interesantes”.
Pero no será la legítima representante de las Damas de Blanco quien se preste a servir de caja de resonancia de intereses, que para algunos pueden resultar “muy interesante” pero que en nada ayudarían al objetivo de las que dentro de Cuba luchan por la libertad de sus familiares encarcelados.