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sábado, 3 de julio de 2010

La yagua antes que caiga la gotera o no me joda, doctor

El gobierno de Cuba –por medio de su altavoz privado—advirtió este sábado que el periodista independiente Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace 130 días, está en peligro potencial de muerte.
Armando Caballero, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Arnaldo Milián, de Santa Clara dijo que el paciente tiene un peligro potencial de muerte, porque depende de la evolución de un trombo que tiene alojado en el confluente yugulo subclavio izquierdo.
Las declaraciones del médico –las que cualquier cubano calificaría como: estos cabrones están poniendo la yagua antes de que caiga la gotera—se pueden leer en una entrevista que publicó el diario oficial Granma, en la cual se explica con lujo de detalles lo que los médicos han hecho por Fariñas pero no se dice ni una palabra de las causas de la huelga ni de la labor opositora del periodista.
Fariñas inició su protesta el 24 de febrero para exigir la liberación de 26 prisioneros políticos enfermos, un día después de que murió el preso opositor Orlando Zapata tras 85 días de huelga de hambre. El 11 de marzo fue ingresado en el hospital de Santa Clara tras un shock hipoglucémico, y desde entonces se le aplicó alimentación parenteral.
En la entrevista el doctor Caballero señaló que su equipo seguirá luchando por preservar la vida de Fariñas y tratar de convencerlo para que coma alimentos, pero puntualizó que hay que respetar la voluntad de los pacientes y el opositor está plenamente consciente.
La publicación en el diario del Partido Comunista rompió el silencio que ha guardado la prensa cubana, toda estatal, en torno al caso de Fariñas, lo que reafirma el viejo adagio popular: están poniendo la yagua antes de que caiga la gotera.
Piensen en esto que recalcó el doctor Cabellero: Como ya dije anteriormente, en mis 37 años en terapia intensiva he visto casi 20 mil pacientes, pero Fariñas es el único que he atendido en dos ocasiones porque se ha negado voluntariamente a ingerir alimentos oralmente de forma prolongada. Eso no es habitual. He visto muchos casos en este servicio, incluso he sido el médico de personas que han hecho intentos suicidas por determinadas razones y al final la mayoría quiere la vida. Eso es lo que los médicos de esta sala le estamos pidiendo a Fariñas: que contribuya a la lucha por su vida.
Pero ¿quién le pide a Raúl Castro que libere a los presos políticos, sólo Fariñas? No me joda, doctor.

lunes, 5 de abril de 2010

De a Pepe Pin...

¿Tendría Raúl Castro frente a la intransigencia del mundo el mismo valor que Guillermo Fariñas tiene ante la intransigencia de la dictadura que encabeza el general cubano? Lo dudo. Por eso creo que como el radicalismo no da margen para negociaciones. Frente a él hay una sola respuesta: el radicalismo.
Después de largos años de lucha pacífica la oposición cubana se ha visto obligada a tomar medidas radicales y eso conlleva peligros que laten como nunca en la isla antillana.
La muerte de Orlando Zapata Tamayo, la suicida huelga de Guillermo Fariñas, y la sucesión de huelgas de hambre de diversos disidentes son muestras de las posiciones radicales frente al radicalismo de la dictadura castrista.
Si hasta hace muy poco la oposición cubana había mantenido un perfil de intensidad media con el que aspiraba a ganar espacios civiles por vías ilegales—que aunque legítimas en cualquier parte del mundo democrático y sólo toleradas a regañadientes por el castrismo—iban demostrando un nuevo pensamiento en la sociedad cubana, la tozudez del totalitarismo insular ha hecho que la disidencia interna también se lance a una carrera radical.
El ninguneo a que fue sometido el Proyecto Varela, que impulsa el Movimiento Cristiano Liberación, la condena a 75 opositores pacíficos y periodistas independientes, el maltrato a las Damas de Blanco, el acoso a los emergentes blogueros ha puesto al gobierno y a su oposición en un trance ya irreconciliable y sin retorno.
La realidad cubana frisa los límites, y por tanto tiende a soluciones insospechadas que hasta pueden resultar drásticas. Si los gobiernos democráticos del mundo no toman cartas en el asunto también de forma radical, la situación en la isla puede tornarse muy peligrosa no sólo para Cuba sino para toda la región que podría resultar dañada por la desestabilización que provocarían los sucesos que se maduran en la sociedad cubana.
El discurso pronunciado el domingo por el general Raúl Castro no deja espacios para reflexiones tibias. Ha establecido que prefiere ver a Cuba desaparecer antes que tener gestos humanitarios y coherentes. Con ello ha reafirmado el radicalismo y la intolerancia que ha caracterizado al régimen cubano. Es el momentos de respuestas en el mismo tono y sentido. La disidencia interna lo está haciendo. Fariñas ha ratificado que está dispuesto a morir. Las Damas de Blanco han expresado que no permitirán que se coarte su accionar, los blogueros han demostrado que no callarán. Sólo falta que el mundo, al igual que hizo con el régimen del apartheid, decrete un bloqueo total, con retirada de sus sedes diplomáticas incluidas, para que Raúl Castro demuestre el valor que ha demostrado Guillermo Fariñas, quien aún después del discurso oficial donde se decreta su pena de muerte ha dicho que mantendrá su posición hasta el final. ¿Lo haría Raúl Castro frente al poderío del mundo, lo que sería similar al poder que ejerce él sobre Fariñas y el pueblo cubano? Los gobierno democráticos debían intentarlo para que el pueblo cubano no se inmole en soledad.